IA rastrea más de 2 millones de registros sísmicos y detecta seis zonas ocultas cerca del núcleo terrestre

Una investigación utilizó inteligencia artificial para identificar 174.929 señales sísmicas débiles que permiten estudiar el límite entre el manto y el núcleo de la Tierra. El análisis también reveló seis zonas que serán objetivos prioritarios para futuras investigaciones.
A unos 2.900 kilómetros bajo nuestros pies, en una de las regiones más inaccesibles del planeta, existen estructuras que los científicos todavía intentan descifrar. Ahora, un equipo de investigadores utilizó inteligencia artificial para analizar más de dos millones de registros sísmicos y obtuvo el mapa más detallado hasta la fecha de pequeñas irregularidades en la parte más profunda del manto terrestre.
El estudio, publicado en agosto de 2026 en la revista Journal of Geophysical Research: Solid Earth, procesó señales de terremotos registrados entre 1990 y 2024. El algoritmo identificó 174.929 señales conocidas como precursores PKP, más de diez veces el volumen de detecciones reunidas en trabajos anteriores.
Este enorme conjunto de datos permitió conectar algunas anomalías que antes aparecían como puntos aislados y, además, señaló seis zonas que podrían contener heterogeneidades profundas no documentadas previamente.
La IA buscó señales escondidas en los terremotos
Los científicos no pueden llegar directamente a esta región de la Tierra. Ni las perforaciones más profundas ni las sondas pueden acercarse al límite entre el manto y el núcleo.
Por eso, utilizan los terremotos como una especie de radiografía natural del planeta.
Cada gran sismo genera ondas que atraviesan el interior de la Tierra y llegan a estaciones sísmicas distribuidas por la superficie. La forma en que esas ondas se desplazan, cambian de velocidad o se desvían permite inferir qué tipo de materiales y estructuras encuentran a su paso.}
El problema es que algunas de las señales más útiles son extremadamente débiles.
Ahí entra la inteligencia artificial. El equipo desarrolló un sistema de aprendizaje profundo que examinó más de dos millones de formas de onda correspondientes a cerca de 5.000 terremotos de magnitud 6 o superior, registrados durante 34 años.
El algoritmo buscó específicamente los llamados precursores PKP.
¿Qué son los precursores PKP?
Son señales sísmicas débiles que aparecen antes de una onda PKP más fuerte. Se producen cuando las ondas sísmicas encuentran pequeñas irregularidades en la parte más profunda del manto, cerca del límite con el núcleo, y se dispersan.
Estas señales pueden revelar la existencia de materiales o estructuras que, de otro modo, serían extremadamente difíciles de detectar.
El problema es que distinguirlas del ruido presente en los registros sísmicos requiere analizar enormes cantidades de información. El nuevo método permitió automatizar gran parte de esta búsqueda y, posteriormente, combinar los resultados con procesos de verificación y optimización realizados por los investigadores.
Las señales sísmicas revelan nuevas estructuras en el fondo del manto terrestre
El resultado fue un catálogo de 174.929 precursores PKP.
La cifra representa un salto importante respecto de estudios anteriores y permitió aumentar aproximadamente en un orden de magnitud la densidad de observaciones disponibles para estudiar el fondo del manto.
Con semejante cantidad de información apareció algo que antes era mucho más difícil de distinguir: algunas zonas que parecían ser parches aislados podrían formar parte de estructuras mucho más extensas.
Los investigadores encontraron evidencia de bandas continuas de heterogeneidades que se extienden por grandes regiones del fondo del manto.
Esto no significa que se hayan descubierto enormes cavidades o estructuras sólidas claramente delimitadas en el interior de la Tierra. Se trata de variaciones en las propiedades físicas del material, detectadas porque modifican la forma en que se propagan las ondas sísmicas.
Seis zonas que ahora serán investigadas
Uno de los resultados más llamativos fue la identificación de seis regiones, denominadas preliminarmente B1 a B6, que presentan señales compatibles con importantes heterogeneidades profundas.
Sin embargo, hay una precisión importante: el estudio no confirma que las seis zonas sean estructuras geológicas nuevas y completamente identificadas.
Los investigadores las presentan como áreas que probablemente contienen dispersores o heterogeneidades profundas que no habían sido documentados previamente y que deberían convertirse en objetivos prioritarios para nuevos estudios sísmicos.
Entre las zonas señaladas aparecen regiones bajo Eurasia, Asia Central y el Atlántico Sur, entre otras áreas que anteriormente estaban poco muestreadas.
La siguiente etapa será estudiar estas regiones mediante diferentes tipos de ondas sísmicas y técnicas de mayor resolución para determinar qué estructuras están produciendo realmente las señales detectadas.
¿Qué esconden las profundidades de la Tierra?
Los científicos todavía no saben exactamente qué son estas heterogeneidades. Una posibilidad es que sean restos de placas tectónicas hundidas por subducción; otra, que estén relacionadas con zonas de fusión parcial o con las grandes provincias de baja velocidad sísmica (LLSVP) del manto.
Los investigadores plantean que podrían tratarse de acumulaciones termoquímicas, aunque estas explicaciones siguen siendo hipótesis.
Estudiar estas estructuras ayuda a comprender mejor la dinámica interna de la Tierra, la circulación del calor y el movimiento del manto. También puede aportar pistas sobre la evolución del planeta y de sus grandes regiones volcánicas.
El nuevo catálogo no confirma seis estructuras desconocidas, sino que ofrece un mapa mucho más detallado del fondo del manto. Ahora serán necesarias nuevas observaciones para determinar qué hay realmente detrás de las señales detectadas por la inteligencia artificial. (ACZ)
Fuente: La Hora





