IESS: ¿puede vender $2.000 millones en activos?

El IESS registra 1.387 predios, pero su valor comercial no está actualizado. Aunque la venta de activos improductivos es viable, convertirlos en USD 2.000 millones de liquidez exige depurar, valorar y clasificar legalmente cada bien.
El anuncio del presidente Daniel Noboa de vender $2.000 millones en activos del IESS abre una pregunta que va más allá de la voluntad política: ¿realmente existe ese dinero en forma de edificios, terrenos y lotes que puedan convertirse rápidamente en efectivo?
La respuesta corta es que el IESS sí puede vender parte de sus bienes, pero no está demostrado que pueda obtener $2.000 millones por ellos, ni que pueda hacerlo de manera inmediata.
Noboa dijo este 28 de agosto, durante una entrevista con Radio Centro Digital, que, antes de discutir una reforma de aportes y pensiones, el Seguro Social debería generar liquidez mediante la venta de activos. Según el mandatario, existen alrededor de $2.000 millones en “activos ociosos”, principalmente bienes raíces. También aseguró que ya ordenó al presidente del Consejo Directivo del IESS, Bernardo Cordovez, avanzar con las ventas.
Pero entre tener un inmueble y tener dinero disponible por su venta hay varios pasos.
1. El IESS sí tiene una gran cantidad de bienes. El catastro institucional con corte al 19 de marzo de 2026 registra 1.387 predios en las 24 provincias del país.
Casi la mitad corresponde al Seguro Social Campesino: 676 inmuebles, el 48,7% del total. Otros 389 predios, el 28,05%, están vinculados al Seguro de Pensiones. El resto corresponde principalmente a Salud y a la Dirección General del IESS.
Pero aquí aparece la primera dificultad: no todos esos bienes son “activos ociosos”. El catastro incluye desde terrenos y oficinas hasta dispensarios y hospitales.
Por tanto, vender 1.387 predios no es una opción. Algunos son necesarios para prestar servicios de salud, atender al Seguro Campesino o administrar el sistema.
La pregunta relevante es ¿Cuántos de esos bienes no son necesarios para la operación del IESS y pueden ser vendidos?
2. El propio IESS reconoce que todavía no sabe cuánto valen realmente sus activos. Este es probablemente el principal obstáculo para calcular si los $2.000 millones son alcanzables.
El catastro que maneja el IESS tiene un problema de actualización. Según un informe de la institución, los avalúos comerciales no se han actualizado de manera periódica y el registro se basa en buena medida en avalúos municipales desactualizados.
Eso significa que el valor registrado en el catastro no necesariamente representa el precio que un comprador estaría dispuesto a pagar hoy.
En términos sencillos, el IESS tiene una lista de sus propiedades, pero todavía necesita una fotografía mucho más precisa de cuánto valen en el mercado.
3. IESS busca consultoría para valorar su patrimonio inmobiliario. La valoración del catálogo inmobiliario del IESS avanza en su etapa precontractual. El proceso de consultoría, publicado en el portal del Sercop con un presupuesto referencial de $1,8 millones, prevé su adjudicación hasta este 28 de agosto de 2026, por lo que el estudio se encuentra actualmente en fase de selección y no en ejecución.
Una vez formalizado el contrato, la firma adjudicataria dispondrá de un plazo de 365 días para consolidar el diagnóstico integral de las propiedades. El trabajo de campo y documental abarcará:
- Levantamiento técnico y físico: delimitación de linderos, medición de superficies y evaluación del estado de conservación.
- Diagnóstico legal e institucional: verificación de títulos de propiedad, emisión de certificados de gravámenes y análisis de uso de suelo según la normativa urbana vigente.
- Valoración económica: elaboración de avalúos comerciales actualizados y armado de expedientes individuales por cada inmueble.
4. No todos los predios del IESS pueden venderse. La segunda gran barrera es jurídica y operativa.
El IESS tiene un reglamento específico para la enajenación de bienes inmuebles de uso no institucional. En julio de 2026, el Consejo Directivo aprobó la resolución C.D. 712, que reformó ese reglamento. La reforma, publicada en el Registro Oficial en agosto de 2026, amplió de uno a dos años la vigencia de los avalúos comerciales para los procesos de subasta pública.
Esto es importante porque demuestra dos cosas. Primero, la venta de activos inmobiliarios del IESS sí está contemplada legalmente.
Segundo, no basta con que el Presidente diga “vendan los terrenos”. Los bienes deben cumplir condiciones para entrar en un proceso de enajenación y subasta.
En particular, los bienes de uso institucional no pueden tratarse igual que aquellos que el IESS considera no institucionales.
Por eso, el proceso debería comenzar con una clasificación:
- Bien necesario para operar → conservar.
- Bien no necesario y jurídicamente habilitado → valorar.
- Bien valorado y sin impedimentos → poner en venta.
5. Incluso un bien “improductivo” del IESS no se vende de un día para otro. Hay otra diferencia importante.
Un activo puede ser improductivo porque no genera ingresos suficientes, pero eso no significa que exista un comprador dispuesto a pagar inmediatamente su valor.
Transformar un activo inmobiliario en liquidez real exige transitar por una cadena de pasos interconectados que inicia con la identificación técnica y el saneamiento jurídico de la propiedad, para luego fijar su valor de mercado mediante un avalúo comercial actualizado. Con base en esta cifra, se define el precio de salida y se aprueba formalmente la venta, lo que habilita la convocatoria a una subasta pública donde finalmente debe encontrarse un comprador dispuesto a adjudicarse el bien y concretar el pago.
Cada etapa toma tiempo. Además, si un inmueble tiene problemas de titularidad, gravámenes, invasiones, diferencias entre el catastro y el Registro de la Propiedad o problemas de uso de suelo, su venta puede complicarse o incluso retrasarse.
El informe del IESS identifica, por ejemplo, problemas de información, titularidad, claves catastrales y actualización de los bienes. Incluso existen 31 inmuebles que comparten una misma clave catastral, debido en parte a que son utilizados conjuntamente por distintos seguros.
6. Liquidez temporal vs. crisis estructural: el dilema de vender los activos del IESS. La intención de convertir determinados activos del Seguro Social en dinero líquido busca inyectar recursos a la caja institucional sin esperar una reforma profunda.
Bajo esta premisa, la venta de bienes o la rentabilización de fondos, como ocurre con las inversiones en créditos quirografarios, que generan rendimientos para el patrimonio de los afiliados, aparece como una vía rápida para obtener efectivo inmediato. Sin embargo, utilizar el patrimonio de los pensionistas como fuente permanente de financiamiento despierta dudas.
Por ejemplo, Augusto de la Torre, ex economista jefe para América Latina del Banco Mundial, ha sido tajante al advertir sobre los riesgos de apalancar o comprometer el patrimonio del instituto.
Al analizar propuestas para que el Biess pueda endeudarse utilizando sus activos como garantía, De la Torre subrayó que la función esencial de un fondo de pensiones es invertir para asegurar las prestaciones futuras de sus afiliados, no transformarse en una entidad endeudada que incremente el riesgo financiero del sistema. La razón de fondo es que la crisis del IESS no es un simple bache de liquidez, sino un problema estructural de sostenibilidad.
El verdadero reto del sistema de pensiones radica en su desequilibrio demográfico y financiero. Con un déficit proyectado para 2026 de alrededor de $4.000 millones que el aporte estatal del 40% no logra cubrir, el IESS sostiene una brecha insostenible. En la actualidad existen apenas tres aportantes por cada jubilado, cuando la estructura requiere al menos ocho para sostenerse. Ante esta falta de cobertura, la institución ya se ha visto obligada a desinvertir sus reservas solo para pagar las pensiones mensuales.
La propuesta del Ejecutivo responde a una lógica financiera sencilla: vender lo que no se necesita para generar dinero en efectivo. Esta estrategia busca otorgar un margen de maniobra inicial para, posteriormente, debatir la reforma laboral e institucional sin encarecer el empleo con un alza inmediata de aportes.
No obstante, existe una diferencia conceptual insalvable entre la liquidez y la estructura. La venta de un activo genera un ingreso de caja extraordinario y por una sola vez, mientras que las pensiones representan una obligación recurrente en el tiempo. Incluso si se lograran obtener $2.000 millones mediante la enajenación de bienes, ese dinero solo servirá para ganar tiempo, pues ninguna venta puntual puede sustituir la reforma estructural que garantice la viabilidad del IESS a largo plazo. (JS)
Fuente: La HORA



