Salud mental docente: cómo prevenir la saturación durante el año escolar

Planificaciones, evaluaciones, correcciones, actividades institucionales y trabajo que continúa en casa pueden acumularse durante el año lectivo. Especialistas consultadas por LA HORA, explican qué señales pueden advertir una sobrecarga y qué hábitos ayudan a prevenirla.
Cerca de 100.000 docentes regresaron progresivamente a las aulas desde este 1 de septiembre de 2026 en más de 6.000 instituciones educativas de Sierra y Amazonía.
Con el inicio del año escolar también comienza un periodo de planificación, evaluaciones, atención a familias y otras responsabilidades que cambian y pueden acumularse con el paso de los meses.
El regreso a clases puede ser un momento para establecer formas de organización y límites que ayuden a manejar esa carga durante el resto del año. Sin embargo, cuando las exigencias superan de manera sostenida los recursos de una persona, el autocuidado por sí solo puede no ser suficiente.
La carga cambia durante el año escolar
Patricia Jácome, docente de Básica Elemental con mención en Psicología Educativa, explica que la carga laboral de los maestros es dinámica.
Al inicio, la mayor demanda se concentra en la planificación, organización y elaboración de documentos.
Conforme avanza el año aparecen actividades institucionales, fechas significativas y la preparación de productos finales de los proyectos.
Los cierres de cada quimestre están entre los periodos de mayor saturación debido a evaluaciones, planes de mejora, tutorías y otras actividades institucionales. También pueden aparecer feriados imprevistos u otras situaciones que obliguen a reorganizar tiempos y tareas.
Jácome considera que reconocer la carga no significa asumirla como algo inevitable durante todo el año.
“No se trata de desconocer el cansancio o la carga laboral, sino de buscar nuevas formas de afrontarlos y de evaluar qué estrategias nos permiten obtener mejores resultados a lo largo del año lectivo”, señala.
El trabajo puede continuar en casa
La jornada tampoco necesariamente termina cuando el profesor sale de la institución.
Jácome señala que entre las tareas que suelen trasladarse a casa están:
- Corrección de cuadernos
- Tareas y evaluaciones
- Elaboración de planificaciones y materiales
- Preparación de las siguientes clases
- Revisión de mensajes de familias y estudiantes
- Informes y el registro de calificaciones
En su experiencia, estas actividades pueden representar entre dos y cuatro horas adicionales de trabajo.
Por eso, uno de los puntos que Mariela Vaca Lovato, psicóloga y rectora, plantea para el inicio del año es establecer límites.
“No es necesario responder mensajes a cualquier hora ni sacrificar permanentemente el tiempo personal. Un docente que descansa enseña mejor”, indica entre sus recomendaciones para profesores.
¿Qué hacer desde el inicio para evitar acumular tareas?
Vaca sostiene que el bienestar de los profesores también tiene relación con el proceso educativo.
“El bienestar del docente no es un lujo. Es una condición indispensable para una educación de calidad. Cuando un maestro cuida de sí mismo, también está cuidando el aprendizaje y el desarrollo emocional de sus estudiantes”, señala.
Entre sus recomendaciones para afrontar el año están:
- Planificar lo esencial y mantener flexibilidad ante imprevistos
- Establecer límites saludables desde el primer día
- Dormir lo suficiente, hidratarse, alimentarse adecuadamente y mantener actividad física
- Compartir experiencias con colegas y pedir ayuda cuando sea necesario
- Entender los errores como parte del aprendizaje docente
- Dedicar algunos minutos a respirar y realizar pausas conscientes
- Reconocer los pequeños logros
- Evitar compararse con otros docentes
- Recordar las razones que llevaron a elegir la profesión
Jácome añade estrategias relacionadas directamente con la organización:
- Establecer rutinas para corregir y planificar
- Preparar materiales con anticipación
- Organizar archivos digitales
- Llevar una agenda
- Evitar dejar todas las correcciones para un mismo momento
Una de sus recomendaciones es avanzar progresivamente con los pendientes: “Es preferible corregir diez trabajos diariamente que enfrentarse posteriormente a una cantidad mucho mayor”.
¿Cuándo el cansancio se convierte en una alerta?
Paola Latta, psicóloga clínica, explica que pasar un periodo prolongado bajo exigencia y sin suficientes espacios de recuperación puede mantener al organismo y la mente en estado de alerta.
“Al principio puede aparecer simplemente cansancio, pero con el tiempo pueden disminuir la capacidad de concentración, la paciencia y la sensación de eficacia”, explica.
Una señal a la que recomienda prestar atención es que el cansancio deje de guardar relación con la actividad realizada y que el docente no consiga recuperarse incluso después de dormir.
Entre las manifestaciones que pueden aparecer están:
- Problemas de sueño
- Dolores musculares o de cabeza
- Agotamiento persistente
- Alteraciones del apetito o molestias gastrointestinales
- Irritabilidad
- Ansiedad o tristeza
- Pérdida de motivación
- Dificultad para desconectarse del trabajo
- Sensación constante de tener pendientes
- Aislamiento
- Abandono de actividades que antes se disfrutaban
- Postergación del descanso, alimentación u otras necesidades básicas
Latta también señala como alerta recurrir con mayor frecuencia al alcohol, medicamentos u otras sustancias para descansar o continuar funcionando.
Los límites no significan falta de compromiso
Para Latta, separar la jornada laboral del tiempo personal permite que exista un periodo real de recuperación.
“Si el cuerpo está en casa, pero la mente continúa en el colegio, la jornada laboral en realidad no ha terminado”, explica.
Establecer una hora a partir de la cual no se respondan mensajes, silenciar notificaciones laborales o determinar momentos específicos para revisar comunicaciones son algunas de sus recomendaciones.
Jácome también destaca la importancia de la comunicación con las familias. Considera necesario definir desde el comienzo canales y horarios de atención y dar a conocer las normas institucionales para que esos espacios sean respetados.
Latta resume esta idea así: “Poner límites no significa falta de compromiso. Significa reconocer que un docente necesita una vida fuera de su trabajo para poder sostener su trabajo en el tiempo”.
¿Qué hacer cuando la carga ya es excesiva?
Las medidas no sirven únicamente al comienzo de clases. Si la carga ya se acumuló durante varios meses, el primer paso puede ser identificar qué está provocando el agotamiento.
Latta propone preguntarse:
- Qué se puede modificar
- Qué se necesita delegar
- Qué expectativas pueden flexibilizarse
- Qué límites no se están pudiendo establecer
Jácome cuenta que cuando se siente saturada hace una pausa, revisa sus pendientes y los reorganiza según su prioridad. También busca acompañamiento cuando lo necesita y retoma actividades personales como bailar, caminar, compartir con amigos o descansar.
Para la docente, reconocer el ámbito personal también es importante: “Antes de ser docente, soy ser humano, y reconocerlo también forma parte de ejercer mi profesión con empatía, equilibrio y sentido”.
Un fin de semana puede no solucionar la sobrecarga
Descansar ayuda, pero no necesariamente elimina las causas que produjeron un agotamiento sostenido.
Latta explica que si después de unas vacaciones una persona vuelve a exactamente las mismas condiciones, exigencias y dificultades, el malestar puede aparecer nuevamente.
Por eso plantea combinar el descanso con cambios concretos en las cargas, límites y prioridades, y cuando sea necesario, solicitar apoyo psicológico o institucional.
Además, advierte sobre normalizar el agotamiento bajo la idea de que todos los profesores están cansados, trabajar hasta tarde diariamente, sacrificar sueño o intentar resolver todas las responsabilidades individualmente.
“La capacidad de reconocer un límite también es una forma de cuidado y responsabilidad”, explica.
¿Cuándo buscar ayuda profesional?
Latta recomienda considerar atención profesional cuando el malestar deja de ser ocasional y empieza a interferir con la vida cotidiana.
Dificultades persistentes para:
- Dormir
- Ansiedad intensa
- Tristeza
- Irritabilidad
- Pérdida significativa de motivación
- Aislamiento
- Sentir que no se pueden afrontar las responsabilidades habituales
Estas son algunas señales.
“No es necesario esperar a estar completamente desbordado para consultar. La atención psicológica también puede ser preventiva”, explica.
La psicóloga también advierte que el estado emocional del profesor puede influir en su trabajo diario. El agotamiento puede reducir la paciencia, la capacidad de escucha y la flexibilidad frente a situaciones habituales del aula.
Sin embargo, Latta hace una distinción: los hábitos individuales pueden ayudar, pero no deberían utilizarse para responsabilizar únicamente al docente de soportar una carga excesiva.
“Los hábitos ayudan a prevenir la saturación, pero cuando la demanda supera sostenidamente los recursos de una persona, no todo se resuelve con más disciplina o autocuidado”, señala.
Y concluye: “El bienestar no consiste en conseguir que una persona pueda soportarlo todo. Consiste en construir condiciones en las que no tenga que hacerlo”. (PVC)
Fuente: La HORA





