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Por qué un Estado ineficiente le cuesta $1.200 millones al año a la productividad ecuatoriana

La burocracia, los trámites duplicados y la baja efectividad del Estados frenan la productividad y encarecen hacer negocios en Ecuador, según un estudio que analiza a 18 países de América Latina.

Imagínese a un emprendedor ecuatoriano que ha reunido sus ahorros para abrir una pequeña fábrica de alimentos procesados. Compra maquinaria moderna, contrata trabajadores entusiasmados y proyecta sus ventas.

Pero justo cuando va a encender los motores, choca de frente contra una pared invisible: permisos sanitarios que tardan ocho meses en tramitarse, trámites duplicados en tres ministerios distintos, cortes de luz no programados por mala infraestructura estatal y reglas de juego que cambian cada vez que un nuevo funcionario asume el despacho.

Esa escena mantiene estancada la riqueza de Ecuador. Durante décadas se ha dicho que el problema de la economía ecuatoriana es la falta de dólares o la caída del precio del petróleo. Sin embargo, la ciencia económica aclara que un Estado inepto es el que cuesta una fortuna en productividad.

Esta es la conclusión central del estudio científico titulado ‘Institutions: The role of institutional quality in technical progress in Latin America and the Caribbean’ (Instituciones: El papel de la calidad institucional en el progreso técnico en América Latina y el Caribe), publicado en la revista académica internacional Heliyon (volumen 12, editado por Cell Press / Elsevier, 2026). La investigación fue elaborada por los economistas e investigadores León Padilla (Universidad de las Américas – UDLA, Ecuador), Sarah J. Carrington (Universidad Espíritu Santo – UEES, Ecuador) y Begoña Leiva (Enabling Qapital AG, Ecuador).

La eficiencia del Estado marca cuánto puede crecer una economía como la ecuatoriana

Para entender qué tan profundo es el problema, los investigadores analizaron el comportamiento económico de 18 países latinoamericanos a lo largo de 18 años. Su objetivo fue medir el impacto sobre la Productividad Total de los Factores (PTF), que es la fórmula mágica de la economía: lograr producir más riqueza y ofrecer mejores productos usando la misma cantidad de horas de trabajo y de dinero.

Los resultados rompen mitos. De todos los servicios que debe prestar un país, la variable que más acelera o destruye la productividad es la Efectividad del Gobierno (GE). Cuando los autores aplicaron modelos matemáticos avanzados para comprobar si es el Estado ineficiente el que causa el estancamiento o viceversa, descubrieron que el impacto negativo de la ineficiencia pública se multiplica casi por tres.

Como señalan los investigadores ecuatorianos: «Los gobiernos efectivos y creíbles reducen la incertidumbre, mejoran la implementación de políticas y crean un entorno propicio para la inversión productiva y la coordinación entre agentes económicos, reduciendo así los costos de transacción y mejorando la eficiencia general».

En concreto, cuando un trámite en la aduana toma dos meses en lugar de dos días, la fruta se daña, los camiones se paran y el comerciante pierde dinero. En Ecuador, esa trampa de ineficiencia representa una pérdida estimada de más de $1.200 millones anuales en riqueza que las empresas y emprendedores dejan de generar por culpa del desorden estatal.

Burocracia, trámites y justicia lenta frenan a las empresas en Ecuador

El estudio aclara que el problema no es el «gobierno de turno»sino el sistema, es decir, las trampas institucionales del Estado como aparato. Un gobierno cambia cada cuatro años; la maquinaria tramposa del Estado lleva décadas enraizada y sobrevive a todos los presidentes.

¿Cuáles son esos procesos, estructuras y organismos estatales que le hacen la trampa a quienes intentan producir en Ecuador?

  1. La trampa de la discrecionalidad en los organismos de control: Entidades como las de regulación sanitaria (Arcsa), aduanas (Senae)permisos ambientales (Ministerio del Ambiente y Energía) o los municipios operan bajo reglamentos ambiguos. Cuando una norma no es clara, el funcionario de turno tiene el poder de decidir si aprueba o niega un permiso «a su criterio». Esa incertidumbre es una trampa: paraliza inversiones enteras a la espera de una firma.
  2. Estructuras normativas superpuestas y duplicadas: Un emprendedor en Ecuador debe pedir el mismo documento a tres dependencias distintas que no se hablan entre sí (por ejemplo, el SRI, la Superintendencia de Compañías y el Municipio). Esta falta de interoperabilidad es una estructura tramposa: obliga a la empresa a gastar semanas de trabajo y salarios solo en «hacer papeleo» en lugar de estar vendiendo o contratando.
  3. El «silencio administrativo» al revés: En un Estado efectivo, si una institución no responde a un trámite en 30 días, la ley asume que el ciudadano tiene la razón. En nuestro sistema estatal, el silencio de la burocracia actúa como un «no» indefinido que congela operaciones comerciales, importaciones de maquinaria o permisos de construcción sin que nadie rinda cuentas.
  4. Tribunales y justicia administrativa lentos: Cuando el Estado comete un error, clausura injustamente un local o se demora en devolver impuestos, la empresa debe acudir a la justicia contencioso-administrativa. Que un juicio contra el Estado tarde de 3 a 5 años en resolverse es un mecanismo tramposo que asfixia el flujo de caja de las Pymes.

Estas trabas estructurales aumentan dramáticamente los llamados «costos de transacción«. Las empresas no quiebran por falta de clientes, sino porque agotan sus recursos luchando contra los engranajes de un Estado diseñado para frenar en lugar de facilitar.

La realidad del Estado ineficiente ha sido retratada claramente por Marc Vidal, analista económico y divulgador tecnológico español. Vidal dice que, si algo funciona, ese Estado “lo regula, si deja de funcionar lo subvenciona, si fracasa crea un organismo para supervisar el fracaso y si ese organismo tampoco funciona, lo dota de más presupuesto”.

Y, cuando las cosas salen mal, “nunca se hace responsable de nada, porque siempre dispone de una explicación, una comisión, una competencia compartida o una administración anterior a la que se le puede culpar. Y lo extraordinario es que cuanto peor funciona, más poder reclama para arreglarlo, más dinero, necesitamos más dinero. Una empresa que hiciera eso desaparecería, un ciudadano que viviera así quebraría. El Estado, en cambio, convierte su ineficiencia en argumento para seguir creciendo”.

Ecuador tiene un Estado menos efectivo que Chile y Uruguay

Cuando un trámite se demora, una licencia no llega a tiempo o una empresa debe repetir un proceso porque cambió una autoridad, el problema no siempre está en quien atiende la ventanilla. Muchas veces, detrás hay algo más grande: qué tan bien funciona el Estado.

El estudio ubica a Ecuador en una posición rezagada frente a otros países de Sudamérica en este aspecto. En una escala de 0 a 1, donde un valor más alto representa una mayor efectividad del Gobierno, Ecuador alcanza apenas 0,37. La diferencia es amplia frente a Chile, con 0,78, y Uruguay, con 0,60.

¿Qué significa esto en la vida real? Que un Estado poco efectivo puede hacer que los procesos sean más lentos, impredecibles y costosos. Para una empresa, por ejemplo, eso puede traducirse en más tiempo para obtener un permiso, mayores costos para cumplir con una regulación o incertidumbre al momento de invertir.

La diferencia con países como Chile o Uruguay no está únicamente en tener más tecnología. Allí existen plataformas y procesos que buscan mantenerse funcionando, aunque cambien los gobiernos o las autoridades. En Ecuador, en cambio, la frecuente rotación de ministros, funcionarios y directivos puede provocar que decisiones y procesos cambien de rumbo con demasiada frecuencia.

El resultado es una especie de “volver a empezar”: una empresa que ya avanzó en un trámite puede encontrarse con nuevas reglas, nuevos funcionarios o procedimientos, y tener que invertir nuevamente tiempo y recursos.

Los investigadores también quisieron comprobar que sus resultados no dependieran de que algún país grande alterara las cifras. Para ello aplicaron una prueba econométrica conocida como Leave-One-Out: retiraron un país de la muestra y volvieron a realizar las estimaciones. Repitieron el ejercicio 18 veces, excluyendo de manera progresiva a países de gran peso como Brasil o México.

La conclusión se mantuvo. La calidad de las instituciones y la capacidad del Estado para ejecutar sus decisiones son factores relevantes para explicar el desempeño de los países latinoamericanos.

En otras palabras, no se trata solamente de cuánto dinero tiene un país o cuántas empresas existen. También importa qué tan fácil es para esas empresas operar, invertir, producir y cumplir las reglas sin quedar atrapadas en una maraña de trámites y cambios burocráticos.

Dolarización, tecnología y el factor tiempo también afectan la productividad de las empresas del Ecuador

El estudio también analiza otras palancas clave de la economía real y que determinan la productividad de las empresas en Ecuador:

  • El peligro de la Inflación: Cuando los precios suben sin control, los negocios no pueden proyectar costos y se paralizan. El estudio demuestra que la inflación es un veneno directo contra la productividad. Esto demuestra el valor de la dolarización en Ecuador. Nos salvó del virus de la hiperinflación que destruyó a Venezuela (país que incluso tuvo que ser excluido del estudio por el colapso total de sus datos y sus instituciones).
  • La brecha tecnológica con Estados Unidos: Mide qué tan lejos estamos de las máquinas y sistemas más avanzados del mundo. El estudio muestra que Ecuador tiene un enorme potencial de crecimiento si simplemente «copia e importa» la tecnología de punta disponible afuera, siempre y cuando el Estado no ponga aranceles o trabas absurdas para traerla.
  • Educación (el valor del tiempo): Graduar a más jóvenes en las universidades o institutos tecnológicos no transforma la economía al día siguiente. El estudio demuestra que la formación profesional es una inversión que requiere tiempo: toma un período de al menos doce meses para que los nuevos profesionales se adapten a las empresas y comiencen a aportar ideas, patentes y productos de mayor valor.
  • Inversión local vs. capital extranjero: Traer dólares de afuera (Inversión Extranjera Directa) ayuda, pero no hace milagros por sí sola si las empresas ecuatorianas no están preparadas para usar esa tecnología. Lo que más mueve la aguja es la inversión que hacen los propios empresarios locales dentro del país.

Democracia y prensa libre: Por qué la economía rechaza la «mano dura» autoritaria

Hay quienes afirman que la economía necesita «un líder autoritario que ponga orden» aunque sea a costa de los derechos ciudadanos. El estudio desmiente tajantemente esa teoría. La dimensión llamada Voz y Rendición de Cuentas (VA), que evalúa la libertad de prensa, el periodismo de investigación y la transparencia de los gobiernos, mostró un impacto positivo indispensable para el desarrollo.

Los investigadores advierten explícitamente en el artículo sobre los riesgos de los regímenes autoritarios que atacan a los medios de comunicación y a la oposición:

«Los esfuerzos por consolidar el poder ejecutivo a expensas de la fiscalización institucional corren el riesgo de debilitar las dimensiones más estrechamente asociadas con el crecimiento de la productividad. La erosión de las instituciones democráticas no solo debilita la calidad de la gobernanza, sino que también socava la productividad a largo plazo al deteriorar los cimientos que respaldan la inversión, la coordinación y el progreso tecnológico.»

Cuando no hay periodismo libre que denuncie los sobreprecios ni jueces independientes que sancionen los abusos, la corrupción florece y las empresas serias huyen porque no hay garantías para competir en igualdad de condiciones.

El verdadero camino a la productividad en Ecuador: Trámites 100% digitales y burocracias de carrera

El estudio concluye con un mensaje claro para el debate político y las propuestas de gobierno en Ecuador. No basta con promover el libre mercado si el Estado que debe supervisarlo es un desastre.

«Mejorar la efectividad del gobierno, a través de inversiones en capacidad administrativa, burocracias despolitizadas, credibilidad en las políticas y prestación de servicios de alta calidad, debe ser el eje central de las estrategias de desarrollo orientadas a la productividad.”, apuntaron los investigadores.

Para que los emprendedores ecuatorianos puedan competir en el mundo, la solución no es agrandar la burocracia ni destruirla, sino profesionalizarla.

Digitalizar el 100% de los trámites, exigir concursos de mérito para los funcionarios públicos y garantizar que las instituciones no cambien con cada turno político son los primeros pasos para que la iniciativa privada deje de gastar tiempo y dinero peleando contra la trampa estatal. (JS)

Fuente: La Hora

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