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Déficit fiscal Ecuador 2026: el plan de Noboa para reducir el hueco de $5.400 millones a $2.626 millones

La segunda actualización del Plan Financiero 2026 revela cómo el Gobierno de Daniel Noboa busca recortar a la mitad el déficit fiscal mediante más ingresos tributarios, mayores recursos petroleros y un fuerte ajuste del gasto público.

Cuando una familia descubre que gastará más de lo que recibirá durante el año, normalmente tiene tres opciones: ganar más dinero, reducir gastos o endeudarse. En esencia, eso es exactamente lo que está intentando hacer el Gobierno de Daniel Noboa con las finanzas públicas de Ecuador en 2026.

La segunda actualización del Plan Financiero 2026, aprobada mediante la resolución MEF-VGF-2026-0014-R, muestra una mejora significativa respecto al escenario que el Ejecutivo presentó inicialmente junto con la Proforma Presupuestaria. El déficit fiscal proyectado pasó de $5.414 millones a $2.626 millones, una reducción de $2.788 millones.

Dicho en términos sencillos, el Estado sigue gastando más de lo que recauda, pero el hueco fiscal que debe cubrir es ahora menos de la mitad del previsto originalmente.

El plan fiscal de Noboa: más impuestos, más control del gasto

Detrás de esta mejora proyectada por el Gobierno está un plan con tres grandes pilares: más recaudación tributaria (a través de reducir el universo de productos con 0% de IVA, reducir los conceptos que aplican para la devolución de IVA a adultos mayores, aumentar las retenciones del Impuesto a la Renta, entre otras medidas que ya se han tomado), mayores ingresos petroleros y una política de contención del gasto.

Los ingresos totales previstos para 2026 alcanzan ahora $26.265 millones. De ese monto, $18.384 millones provendrían de impuestos, que representan casi el 70% de todos los recursos que espera recibir el Estado durante el año.

El primer Plan Financiero establecía ingresos tributarios de $17.558 millones. Es decir, el Gobierno prevé $826 millones más de impuestos en comparación al presupuesto inicial

Además, los ingresos petroleros aumentan de $3.027 millones a $3.221 millones ($194 millones más).

Esto confirma que el principal motor de la mejora fiscal no es el petróleo, sino la recaudación tributaria. En otras palabras, el Gobierno apuesta a que el Servicio de Rentas Internas (SRI) continúe captando más recursos gracias a varios cambios tributarios, que incluyen la reducción de exenciones y un mayor control de la evasión.

Al mismo tiempo, el Ejecutivo ha puesto el pie en el freno del gasto. El Plan Financiero actualizado proyecta gastos por $28.891 millones (antes era de $30.093 millones), distribuidos principalmente entre salarios públicos, transferencias, intereses de deuda e inversión pública.

La reducción frente al escenario original supera los $1.200 millones y refleja la estrategia de austeridad que el Gobierno ha venido aplicando durante el primer semestre, incluyendo fusiones institucionales, restricciones de gasto administrativo y una revisión de programas públicos.

“La actualización confirma que el ajuste fiscal de 2026 se está apoyando en tres pilares: una mayor recaudación tributaria, mejores ingresos petroleros impulsados por precios y un esfuerzo de contención del gasto público. El desafío será sostener estos resultados durante el segundo semestre, especialmente si los precios del petróleo pierden fuerza o si la actividad económica se desacelera más de lo previsto”, apuntó Sebastián Angulo, analista económico.

Por su parte, Andrés Rodríguez Verdesoto, economista, explicó que, durante el segundo semestre de 2026, “hay que estar atentos sobre cómo se reducirá el gasto en más de $1.200 millones, es decir, dónde cortará el Gobierno”.

Reducir el déficit no basta: la deuda obliga al Estado a buscar más de $22.000 millones en 2026

Reducir el déficit no significa que desaparezcan las necesidades de financiamiento.

Aquí aparece una de las claves más importantes del Plan Financiero. El Gobierno debe enfrentar durante 2026 una enorme carga de vencimientos de deuda y otras obligaciones.

El documento prevé pagos por amortizaciones y otras obligaciones por $22.328 millones. De ese total, $6.445 millones corresponden a deuda externa, $7.722 millones a deuda interna y $8.162 millones a otras obligaciones financieras.

Es decir, aunque el déficit fiscal se reduzca a $2.626 millones, el Estado debe movilizar recursos por montos mucho mayores para cumplir con los pagos acumulados de deuda, obligaciones pendientes y compromisos financieros.

Uno de los elementos más llamativos de la actualización es el peso creciente de los Certificados de Tesorería (Cetes) y las Notas del Tesoro.

Estos instrumentos funcionan como préstamos de corto plazo que el Gobierno utiliza para cubrir necesidades temporales de liquidez, algo similar a una línea de crédito que una empresa utiliza mientras espera recibir ingresos.

Dentro de las «otras obligaciones», los Cetes y Notes representan una parte importante de los compromisos financieros previstos para 2026. El propio Plan Financiero señala que el manejo de estos instrumentos forma parte central de la estrategia de caja y de refinanciamiento de obligaciones.

Esto evidencia que una parte importante de la estabilidad fiscal proyectada depende de la capacidad del Gobierno para renovar deuda de corto plazo y mantener abierto el acceso al financiamiento.

¿Cómo planea financiarse el Gobierno de Noboa en 2026?: más deuda, bonos y pagos que pasarán a 2027

Para sostener la operación fiscal y cubrir vencimientos, el Gobierno prevé un financiamiento total de $24.924 millones. De ese monto, $8.144 millones provendrían de deuda externa y $6.342 millones de deuda interna mediante colocación de bonos.

A ello se suman otras fuentes extraordinarias:

  • $2.812 millones en cuentas por pagar que pasarían al ejercicio 2027. Es decir, se pasarían al próximo año una parte significativa de los atrasos con proveedores, IESS, y otras entidades públicas.
  • Recursos provenientes del manejo temporal de liquidez de otras entidades públicas.
  • Renovación y administración de instrumentos de corto plazo.

En términos prácticos, esto significa que parte del financiamiento descansa en trasladar obligaciones hacia el siguiente año fiscal, una práctica habitual en contextos de restricciones de liquidez, aunque genera presiones futuras.

El Gobierno de Noboa llegará con poco colchón financiero al cierre de 2026

Pese a las tensiones financieras, el Ministerio de Economía proyecta cerrar 2026 con un saldo de caja de $278 millones, menos que el saldo inicial de $308 millones.

Este resultado es importante porque muestra que el Gobierno busca mantener un colchón mínimo de liquidez para evitar problemas de pagos durante el cierre del año.

Sin embargo, el propio Plan Financiero advierte que existen riesgos significativos. Si los ingresos regulares fueran apenas 1% inferiores a lo previsto, el saldo de caja podría deteriorarse en $76 millones. Asimismo, si los desembolsos externos alcanzaran solo el 95% de lo esperado, la caja podría terminar el año en terreno negativo.

El Gobierno está obligado a cumplir con las metas del acuerdo con el FMI para que los préstamos de multilaterales lleguen en los niveles previstos. De lo contrario, el cierre de 2026 será sin un dólar en la caja. (JS)

¿Cuáles son los principales gastos del Plan Financiero de Noboa en 2026?

Sueldos y salarios $10.105 (34,9%)
Transferencias corrientes $6.389 millones (22,1%). Estas transferencias incluyen el dinero entregado al IESS y otras instituciones públicas de seguridad social.
Transferencias de capital $4.232 millones (14,7%). Estas transferencias en su mayor parte incluyen el dinero que se entrega a los gobiernos locales.
Intereses de deuda pública $4.608 millones (15,9%)
Capital fijo $1.449 millones (5,0%)
Compra de bienes y servicios $2.108 millones (7,3%).

Fuente: La HORA

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