Celular y alcohol: las causas detrás del aumento del 7% en siniestros viales en Quito

Aunque la mortalidad se redujo un 11% entre enero y mayo de 2026, los percances de tránsito aumentaron un 7%. La Agencia Metropolitana de Tránsito atribuye la gravedad a factores como el uso del celular y el consumo de alcohol.
El panorama de la seguridad vial en el Distrito Metropolitano de Quito muestra un comportamiento distinto en lo que va de 2026. De acuerdo con los últimos datos estadísticos de la Agencia Metropolitana de Tránsito (AMT), la capital enfrenta una paradoja en sus vías: mientras la frecuencia de los siniestros de tránsito continúa en una tendencia ascendente, el índice de mortalidad empieza a dar un respiro.
Entre enero y mayo de 2026, Quito registró un total de 1.573 siniestros de tránsito, lo que representa un incremento del 7% en comparación con el mismo período de 2025, cuando se reportaron 1.470 incidentes. Sin embargo, la cifra de víctimas fatales en las vías experimentó una reducción del 11%, pasando de 112 a 100 fallecidos en el consolidado general hasta el mes de mayo.
Para el director de la AMT, Washington Martínez, este contraste refleja que, si bien la gravedad extrema de los accidentes está disminuyendo gracias a la estrategia institucional, la prevención de los choques en sí misma sigue siendo el principal reto de la ciudad. “Tengo reducción, sí, pero el número no me gusta”, señaló al enfatizar que cada vida perdida en las vías sigue siendo inaceptable.
El factor humano y los nuevos distractores
De acuerdo con Martínez, existen tres causas fundamentales que explican la alta siniestralidad en la urbe: el consumo del alcohol, el incumplimiento de las normas de tránsito y, de manera cada vez más crítica, el uso del celular. “El distractor fundamental hoy en día es la participación cada vez más frecuente del celular”, afirmó Martínez.
La autoridad alertó que este problema no solo afecta a conductores particulares, sino también a profesionales del volante (taxis y vehículos que hacen carreras en servicio de aplicaciones para movilización de pasajeros), quienes en ocasiones colocan los dispositivos directamente junto al espejo retrovisor, dividiendo peligrosamente su atención. A esto se suman las pantallas de gran formato en vehículos modernos, que actúan como nuevos focos de distracción en las vías.
El consumo de alcohol sigue mostrando su peor cara en los fines de semana y tras eventos de alta concurrencia. El director de la AMT citó como ejemplo los operativos recientes, donde se registraron conductores con niveles superiores a los 1,2 gramos por litro de sangre, un estado que anula la visibilidad, el equilibrio y la coordinación, convirtiendo el vehículo en un peligro inminente.
Motociclistas y peatones: los más vulnerables
El crecimiento acelerado del parque automotor, especialmente el de motocicletas, ha reconfigurado el mapa de riesgos en Quito. Martínez detalló que la ciudad pasó de tener cerca de 40.000 motos en 2022 a más de 72.000 en la actualidad, impulsado por las facilidades de acceso y financiamiento en el mercado.
Este incremento tiene un impacto directo en las calles. Los datos de la AMT revelan que los motociclistas y los peatones representan, en conjunto, el 71% de las víctimas mortales en la ciudad. El análisis particular de los meses recientes confirma que el porcentaje de motociclistas fallecidos supera con creces el 50% de las fatalidades mensuales.
Peligro en vías de alto flujo
Dentro del mapa vial de Quito, existen arterias que se han convertido en verdaderas trampas de tiempo y seguridad. Al analizar la problemática, Martínez señala cuáles son las vías y avenidas que concentran los mayores riesgos de la capital, poniendo el foco en rutas de alta velocidad y flujo masivo. “La Simón Bolívar y la Mariscal Sucre concentran la mayor cantidad de siniestros, mientras que la Maldonado registra un índice crítico de atropellamientos y fallecidos”.
De este grupo, la avenida Simón Bolívar ejemplifica los desafíos de la movilidad en Quito. Aunque originalmente fue concebida como una vía perimetral destinada a desviar el transporte de carga pesada fuera de la urbe, con el tiempo sus 55 kilómetros de extensión se han transformado en una arteria urbana de alto flujo. Este cambio de naturaleza, sumado a su compleja configuración vial, el constante aumento del parque automotor y ciertos mantenimientos asfálticos que han alterado negativamente el peralte de sus curvas, la han convertido en la ruta más propensa a incidentes en la capital.
Estrategia basada en datos
Frente a la aparente contradicción de tener más accidentes pero menos muertes, la AMT sostiene que la gestión operativa está dando frutos en los puntos más críticos. Martínez explicó que la reducción de la velocidad (en ocasiones provocada por la misma congestión de los operativos) y la aplicación de controles focalizados por tipo de vehículos, hora y lugar han evitado desenlaces fatales.
La institución utiliza un visor estadístico y mapas de calor para desplegar al personal en las zonas donde tradicionalmente se concentra la siniestralidad, como la avenida Simón Bolívar, corredor que continúa registrando la mayor cantidad de puntos críticos.
Históricamente, los siniestros en Quito no han dejado de subir, pasando de 3.708 en 2024 a 3.831 en 2025. El desafío definitivo para la administración actual será demostrar que las campañas de educación vial y la fiscalización estricta no solo salvan vidas una vez ocurrido el impacto, sino que son capaces de evitar que los accidentes sucedan en primer lugar. (ACZ)
Fuente:La Hora



