Ecuatorianos bajan sus aspiraciones salariales para encontrar empleo

Las expectativas salariales de los ecuatorianos siguen bajando mientras el costo de vida avanza. El resultado es que cada vez más profesionales ajustan sus aspiraciones para cubrir gastos básicos y mantenerse dentro del mercado laboral formal.
Cuando una persona busca empleo suele responder una pregunta clave: ¿Cuánto espera ganar? Esa cifra, conocida como salario pretendido, funciona como una especie de termómetro de la confianza laboral. Si las personas creen que sus conocimientos y experiencia son valorados, tienden a pedir más. Si perciben pocas oportunidades o un mercado débil, ajustan sus expectativas.
Y eso último es precisamente lo que está ocurriendo en Ecuador.
Según datos de Multitrabajos, el salario pretendido promedio llegó a $811 mensuales en abril de 2026, acumulando una caída de 3,45% en lo que va del año y de 3,16% frente al mismo período de 2025. El dato resulta aún más relevante cuando se compara con la inflación, que alcanzó 2,33%.
En términos simples, aunque los precios siguen subiendo, las expectativas salariales están bajando. Es decir, el ingreso que las personas aspiran recibir pierde capacidad para cubrir bienes y servicios.
Según explica Taiz Gómez, Business Partner de Recursos Humanos, la reducción de las pretensiones salariales refleja un cambio en la forma en que los trabajadores enfrentan el mercado laboral actual. «Cada vez más personas están ajustando sus expectativas a las condiciones reales de contratación. La prioridad ya no es necesariamente mejorar ingresos, sino asegurar estabilidad y cubrir necesidades básicas«, señala.
Trabajar para cubrir gastos, no para ganar más en Ecuador
Hace algunos años, pedir un salario superior al empleo anterior era parte natural de una búsqueda laboral. Hoy, para muchos ecuatorianos, la lógica ha cambiado.
La pregunta ya no es cuánto les gustaría ganar, sino cuánto necesitan para cubrir arriendo, alimentación, transporte, educación y servicios básicos.
Es una señal de que el mercado laboral atraviesa una etapa de ajuste. Cuando la oferta de trabajadores supera a las vacantes disponibles, los candidatos suelen flexibilizar sus pretensiones para aumentar sus posibilidades de contratación.
La reducción de las expectativas salariales no necesariamente significa que las personas valoren menos su trabajo. Más bien refleja una adaptación a las condiciones reales del mercado.
Los profesionales con más experiencia son los que más ajustan sus expectativas salariales en Ecuador
Uno de los datos más llamativos es que la caída no afecta por igual a todos. Mientras los perfiles junior registraron un ligero incremento de 0,30%, alcanzando una pretensión salarial de $549 mensuales, los profesionales semi senior y senior experimentaron una reducción de 1,26% en apenas un mes, ubicándose en $817.
En otras palabras, quienes cuentan con más experiencia, especializaciones o incluso títulos de cuarto nivel son quienes más están ajustando sus expectativas.
La situación evidencia una paradoja cada vez más visible en Ecuador: estudiar más ya no garantiza necesariamente ganar más.
Muchos profesionales con maestrías y años de experiencia compiten por cargos cuyos rangos salariales no reflejan el nivel de preparación requerido. Esto genera una presión a la baja sobre las expectativas de ingresos y alimenta una sensación de estancamiento profesional.
Para Gómez, uno de los hallazgos más relevantes es que la presión se concentra en los perfiles más experimentados. «Vemos profesionales con maestrías y varios años de trayectoria compitiendo en rangos salariales que no reflejan su nivel de especialización. Esto evidencia que la educación superior ya no está generando automáticamente una prima salarial como ocurría años atrás», afirma.
Los empleos digitales siguen ofreciendo mejores salarios en Ecuador
La realidad tampoco es uniforme entre actividades económicas. Las áreas comerciales presentan los salarios pretendidos más bajos tanto en perfiles junior como senior. A ellas se suman actividades como mantenimiento, limpieza, asistencia y logística, donde las remuneraciones se acercan al salario básico o a niveles relativamente bajos.
En el extremo contrario aparecen Tecnología y Sistemas, donde las expectativas salariales alcanzan $589 para perfiles junior y $975 para los senior. Marketing y Comunicación también se mantienen entre las áreas mejor posicionadas.
La diferencia refleja una transformación más profunda de la economía.
Los sectores vinculados al conocimiento, la digitalización y la innovación continúan generando mayor valor agregado y, por tanto, mejores posibilidades de remuneración. Mientras tanto, actividades más tradicionales, muchas de ellas afectadas por mayores niveles de informalidad, enfrentan una presión constante sobre los ingresos.
Menos sueldo, más rotación: el desafío para las empresas en Ecuador
A primera vista, la caída de las pretensiones salariales podría parecer una buena noticia para las organizaciones, ya que reduce costos de contratación. Sin embargo, existe un riesgo importante.
La rotación laboral alcanzó 12,65% durante 2025. De quienes dejaron sus empleos, el 43% lo hizo por considerar insuficiente su salario y el 40% por falta de oportunidades de crecimiento.
Esto significa que pagar menos puede facilitar una contratación inicial, pero no garantiza permanencia.
Los perfiles más especializados tienen hoy más alternativas que hace una década. Pueden migrar hacia sectores tecnológicos, trabajar para empresas extranjeras de manera remota o buscar oportunidades fuera del país.
Por eso, las compañías enfrentan un nuevo desafío: competir no solo con dinero, sino también con desarrollo profesional, capacitación, flexibilidad laboral y posibilidades reales de crecimiento.
Desde la perspectiva de recursos humanos, Gómez advierte que las organizaciones deben mirar más allá del ahorro salarial. «El mercado puede estar empujando las expectativas hacia abajo, pero eso no significa que el talento esté dispuesto a quedarse. Hoy las empresas compiten también con oportunidades remotas, flexibilidad y planes de desarrollo profesional», sostiene. (JS)
Fuente: La Hora





