Ecuador entra en lista de Trump para nuevos aranceles por trabajo forzado

Estados Unidos incluyó a Ecuador entre 60 economías que podrían enfrentar nuevos aranceles de hasta 10% por supuestos controles insuficientes contra productos vinculados al trabajo forzado, en medio del regreso del proteccionismo comercial impulsado por Donald Trump.
La relación comercial entre Ecuador y Estados Unidos vuelve a entrar en zona de tensión. La administración del presidente Donald Trump puso al país dentro del grupo de 60 economías que podrían enfrentar un nuevo esquema de aranceles bajo investigaciones de la llamada Sección 301, una herramienta comercial utilizada por Washington para sancionar prácticas que considera desleales.
El argumento oficial de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) apunta a que Ecuador mantiene controles “parciales” o “limitados” para impedir el ingreso de bienes elaborados con trabajo forzado dentro de las cadenas globales de suministro. Bajo esa clasificación, las exportaciones ecuatorianas quedarían expuestas a una sobretasa adicional de 10%.
Aunque el nuevo paquete todavía no entra en vigencia y deberá pasar por una fase de comentarios públicos y audiencias hasta julio, el anuncio refuerza el endurecimiento de la política comercial estadounidense.
Para Ecuador, el riesgo no es solamente el posible incremento de costos para exportar. También implica mayores exigencias sobre certificaciones laborales, trazabilidad de cadenas productivas y controles sobre proveedores, especialmente en sectores sensibles para el mercado estadounidense.
La propuesta incluye algunas exenciones relevantes. Productos como carne de res, café y determinadas frutas y frutos secos quedarían fuera del alcance de los nuevos aranceles. También se excluirían ciertos textiles y bienes cubiertos por el tratado comercial norteamericano entre Estados Unidos, Canadá y México.
El periodista y analista económico independiente Sebastián Angulo considera que la inclusión de Ecuador confirma que el proteccionismo volvió a ocupar el centro de la estrategia económica de Trump.
A su criterio, Washington está utilizando el argumento del trabajo forzado como una herramienta para justificar una barrera comercial más amplia destinada a incentivar producción local y redefinir las reglas del comercio internacional.
Los mercados internacionales siguen atentos al impacto que podría provocar una nueva escalada arancelaria, especialmente sobre inflación, cadenas logísticas y crecimiento global, en un contexto donde Estados Unidos vuelve a endurecer su postura frente a sus socios comerciales. (JS)
Fuente: La Hora



