¿Es rentable tener una gasolinera en Ecuador? Lo que realmente ganan las grandes cadenas

Las estaciones de servicio venden miles de millones de dólares al año en Ecuador, pero sus ganancias son sorprendentemente bajas. Los estados financieros de las tres principales cadenas privadas muestran que, detrás del alto volumen de ventas, operar una gasolinera es un negocio de márgenes mínimos y elevados costos.
A simple vista, una gasolinera parece ser un negocio altamente rentable. Miles de vehículos pasan diariamente por sus surtidores y las ventas pueden sumar millones de dólares al año. Sin embargo, los números cuentan una historia muy distinta.
Los estados financieros de Primax, Petróleos y Servicios y Terpel, las tres mayores cadenas privadas de estaciones de servicio del país, revelan que administrar una red de gasolineras mueve enormes cantidades de dinero, pero deja utilidades muy reducidas.
La evidencia más reciente llegó con el anuncio de Terpel de acelerar su salida del negocio de estaciones de servicio en Ecuador. La empresa decidió vender progresivamente sus gasolineras y concentrarse en un segmento mucho más rentable: los lubricantes.
Mucho dinero en ventas, poco en ganancias
En conjunto, las tres principales cadenas privadas facturaron $3.050 millones durante 2025.
Sin embargo, esa impresionante cifra se tradujo en ganancias casi simbólicas. En otras palabras, entre las tres empresas obtuvieron apenas unos $7,5 millones de utilidad neta sobre ventas superiores a los $3.000 millones.
Eso significa que el margen de ganancia fue inferior al 0,3%.
Traducido al día a día, por cada $100 que ingresan por la venta de combustibles, la utilidad final apenas llega a 3 centavos, después de cubrir todos los costos del negocio.
¿Por qué las gasolineras ganan tan poco en Ecuador?
El negocio de vender combustibles funciona con una lógica completamente distinta a la de otros comercios.
Aunque el volumen de ventas es enorme, buena parte del dinero corresponde al costo mismo del combustible.
A eso se suman gastos como:
- Transporte y almacenamiento;
- Operación de las estaciones;
- Mantenimiento de infraestructura;
- Salarios del personal;
- Seguridad;
- Impuestos;
- Costos financieros;
- Inversiones permanentes.
Además, en Ecuador el mercado opera bajo un esquema donde varios combustibles mantienen regulación de precios o referencias establecidas por el Estado, lo que limita el margen que pueden obtener los comercializadores.
La clave del negocio no está en vender caro. Está en vender muchísimo. Una estación necesita mover grandes volúmenes de combustible todos los días para cubrir sus costos fijos y generar alguna rentabilidad.
Por eso las grandes cadenas buscan constantemente ampliar su red de estaciones y aprovechar economías de escala.
Mientras mayor sea el volumen vendido, más fácil resulta diluir los costos operativos. Sin embargo, incluso con esa ventaja, los resultados financieros muestran que la rentabilidad sigue siendo reducida.
Las tiendas y cafeterías ganan cada vez más espacio en las gasolineras en Ecuador
La salida de Terpel deja una señal importante sobre cómo está cambiando el negocio. Según explicó la propia compañía, venderá durante 2026 las estaciones de su propiedad y continuará desprendiéndose gradualmente de las afiliadas hasta aproximadamente 2030.
La empresa continuará operando durante la transición, pero su objetivo es concentrarse en actividades con mayor potencial de crecimiento y rentabilidad, especialmente el negocio de lubricantes Mobil en Ecuador y Perú.
La decisión también confirma una tendencia internacional: las estaciones de servicio ya no dependen únicamente de vender gasolina.
Cada vez adquieren mayor importancia negocios complementarios como:
- Tiendas de conveniencia;
- Cafeterías;
- Restaurantes;
- Servicios para transportistas;
- Lubricantes;
- Lavado de vehículos.
En muchos casos, estos negocios generan márgenes superiores a los del combustible.
Más consumo, más costos: el desafío del mercado de combustibles en Ecuador
El tamaño del mercado ayuda a entender por qué las empresas siguen presentes pese a la baja rentabilidad.
Durante 2025, la demanda nacional de derivados alcanzó 106,2 millones de barriles, mientras que el consumo de gasolinas llegó a 28,7 millones de barriles.
Al mismo tiempo, Petroecuador tuvo que incrementar en 16,8% las importaciones de derivados debido a la menor producción nacional y los problemas registrados en las refinerías.
Es decir, el consumo sigue siendo elevado y el mercado continúa creciendo, pero abastecerlo resulta cada vez más costoso.
Los bajos márgenes obligan a reinventar el negocio de las gasolineras en Ecuador
Para Sebastián Angulo, periodista y analista económico independiente, el caso de Terpel evidencia una realidad que suele pasar desapercibida.
Aunque el negocio mueve miles de millones de dólares cada año, la regulación de precios, los elevados costos operativos y la dependencia del abastecimiento reducen considerablemente los márgenes de ganancia.
Por eso, las empresas buscan crecer en escala y fortalecer negocios complementarios, donde sí existe un mayor potencial de rentabilidad.
En definitiva, administrar una gasolinera en Ecuador no significa necesariamente hacer un gran negocio.
Los estados financieros muestran que las ventas pueden parecer gigantescas, pero las utilidades son mínimas. La verdadera rentabilidad ya no depende únicamente de llenar tanques de combustible, sino de ofrecer una combinación de servicios capaces de generar ingresos adicionales en un mercado cada vez más competitivo. (JS)
Fuente: La Hora



