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Colombia, Perú y Ecuador: los retos de los gobernantes en países divididos

Las ajustadas victorias de Abelardo de la Espriella en Colombia, Keiko Fujimori en Perú y el antecedente electoral de Ecuador reflejan una creciente polarización política que limita el margen de maniobra de los nuevos gobiernos y dificulta la construcción de consensos.

Colombia ya tiene un presidente electo, Abelardo de la Espriella, quien el 25 de junio de 2026 recibió las credenciales que lo acreditan como tal. Pero está pendiente la toma de posesión, prevista para el 7 de agosto.

Perú también tiene nueva presidenta, Keiko Fujimori, aunque todavía no se han proclamado los resultados oficiales. La juramentación será el 28 de julio.

Las elecciones en estos países tienen algo en común con la elección presidencial de 2025 en Ecuador: la polarización.

En Colombia ningún candidato obtuvo suficientes votos para contar con flexibilidad gubernamental

Ricardo González, periodista y analista político de Colombia, explica que no hay unidad en ese país, aunque eso es parte de la democracia.

“Esta elección fue la primera en la historia reciente del país en la que ninguno de los dos candidatos (De la Espriella e Iván Cepeda) o por lo menos el candidato ganador obtuvo más del 50% de votos. La diferencia es de menos de un punto porcentual y eso muestra que es un país dividido por mitades prácticamente iguales”, indica.

Al finalizar el escrutinio, De la Espriella logró el 49,66% de votos y Cepeda el 48,70%.

Gustavo Petro, actual presidente de Colombia, anunció el 26 de junio de 2026 que no será un impedimento para el cambio de gobierno y que está listo para el proceso de transición.

Sin embargo, González dice que sí hubo una unidad de la derecha que se sumó a De la Espriella. “Pero esa derecha, que antes en Colombia llegaba a ser el 70%, como en el periodo del expresidente Álvaro Uribe, ahora quedó reducida. Y la izquierda, a pesar de tener el poder (por el respaldo de Gustavo Petro a Cepeda), se redujo al 48%, con la salvedad de que por la influencia de las guerrillas nunca tuvo más del 15% de intención de voto”, recuerda.

Por eso dice que en este proceso electoral hubo dos polos en los que se movió el electorado. El voto en Colombia no es obligatorio.

González observa que De la Espriella no tendrá poder absoluto para gobernar. “No, por ningún lado esto es un cheque en blanco. Si él hubiera ganado con el 60%, incluso con el 55%, eso le habría dado un poco más de manejo y podía tener más flexibilidad, pero no, ganó con el 49%”, reitera.

Habrá algunos partidos políticos que se alinearán al nuevo Gobierno, pero al “cheque en blanco lo frena la sociedad civil, dependiendo de cómo se vaya desarrollando el Gobierno de De la Espriella, protestarán”, añade.

En Perú habrá sectores del electorado que vigilen las acciones de Keiko Fujimori

En Perú, Keiko Fujimori registraba el 50,125% de votos hasta el 26 de junio de 2026, mientras que Roberto Sánchez sumaba el 49,875% de votos.

La unidad no fue un factor decisivo para Fujimori, según Daniela Ibáñez, analista política de Perú, y pone un ejemplo: “Rafael López Aliaga (líder del partido político Renovación Popular) es del espectro de la derecha y estuvo en tercer puesto en la primera vuelta, pero no le dio un endoso explícito, sino hasta días antes de la segunda vuelta. Tuvo palabras bastante hostiles contra Fujimori. Otros candidatos sí la respaldaron, pero de manera tímida”.

Ibáñez duda que el triunfo de Fujimori tenga carta blanca o poder absoluto para gobernar. “No creo que haya una especie de cheque en blanco más allá de su voto duro, que no representa ese 50% que ha obtenido. El voto duro en realidad sería un 10% de ese 50%. Hay personas dentro de la derecha que sin ser fujimoristas le han dado el voto a Fujimori y que por supuesto no le van a dar un cheque en blanco”, advierte.

Además, hay otros segmentos de la población que le pondrán el ojo a la nueva mandataria:

  • Los votantes políticamente sofisticados: “Los informados, van a estar atentos a las acciones que tome el fujimorismo en sus primeros días de Gobierno”.
  • Los antifujimoristas: “La vigilancia más severa, no necesariamente racional, será de parte de la izquierda que ya está llamando a movilizaciones, a bloquear el Gobierno”.

Aunque Colombia, Ecuador y Perú tienen contextos distintos, Ibáñez percibe que en los tres hay un electorado, no necesariamente de derecha, que “sí mostró ese rechazo a las alternativas de izquierda, viendo la experiencia nacional e internacional”. Menciona que en la conversación pública de Perú está presente el no repetir la situación que vivió Venezuela con el sistema chavista.

Los resultados electorales en los países del sur responden a una polarización

Luis Verdesoto, PhD en Ciencias Sociales y analista político de Ecuador, evalúa que los resultados de los procesos electorales en Colombia, Perú y en Ecuador (2025) “responde a una ola de polarización radical”.

Lo explica: “Lo más lejano a la unidad es lo que ocurre tanto en Perú como en Colombia. Hubo una división casi matemática del electorado entre dos candidatos: Fujimori y Sánchez; y De la Espriella y Cepeda”.

Esa polarización ha hecho que se torne “lejana la unidad nacional o la conformación de un centro político en el que converjan las diversas fuerzas en un proyecto, que sea distinto de la derecha y la izquierda radicales”, agrega.

Puntualiza observaciones respecto de cada país:

  • En el caso colombiano: “Nunca hubo elecciones más polarizadas en la historia colombiana (…). Los dos candidatos (De la Espriella y Cepeda) han reconocido los resultados, esa es una forma de preservar mínimamente la estabilidad de un país que puede llegar a tener estallidos de violencia”.
  • En el caso peruano: “Es más complejo. A Keiko Fujimori le corresponde hacer un esquema de gobernabilidad con alianzas, mismas que el fujimorismo se encargó de destruir cuando desató la crisis que llevó a la década de la inestabilidad peruana (1990-2000, periodo en que gobernó Alberto Fujimori)”.

Verdesoto coincide en que los votos que le dieron el triunfo a Fujimori y a De la Espriella no son un cheque en blanco.

Además, subraya que en Colombia y Perú se han expresado modelos con matrices ideológicas de derecha e izquierda, “pero fundamentalmente se expresan formas mutuas de interpretar el miedo y la rabia, la polarización ecuatoriana también está plagada del miedo y la rabia”.

El analista también observa un escenario para Ecuador: “Hay complejidades en los dos países. Los ecuatorianos vamos a estar en medio de la integración andina que siempre se ha manejado con base en dos vertientes empresariales encontradas: la vertiente empresarial colombiana y la vertiente empresarial peruana. Perú ha luchado por jalar a Bolivia y Colombia a Ecuador, en ese escenario vamos a ver cómo llegan a niveles de coordinación”.

Se refiere a las posiciones que se coordinen en el marco del Escudo de las Américas, iniciativa del Gobierno de Donald Trump. (KSQ)

Fuente: La Hora

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