Bancos medianos: los protagonistas silenciosos que están impulsando la inversión en Ecuador

Los bancos medianos destinan más de la mitad de su cartera al crédito, superando a los grandes y pequeños, y consolidándose como los verdaderos financiadores de la economía real en Ecuador.
Mientras gran parte de la atención suele concentrarse en los bancos más grandes del país, una revisión detallada de las cifras del sistema financiero revela una realidad menos visible, pero especialmente relevante para la economía ecuatoriana. Los bancos medianos se han convertido en los principales impulsores del crédito productivo.
Detrás de esta tendencia hay una señal alentadora para el crecimiento, la inversión y la generación de empleo. Según el más reciente Estado del Sistema Bancario Privado, con corte a mayo de 2026, los bancos medianos destinan el 50,8% de su cartera al crédito productivo, una proporción superior a la registrada por los bancos grandes (44,9%) y los pequeños (39,2%).
Para Roberto Mosquera Moyano, Gerente de Analítica & Data Science y PhD en Economía, este hallazgo refleja una transformación importante dentro del sistema financiero ecuatoriano.
“Los bancos medianos están desempeñando un papel mucho más estratégico de lo que normalmente se percibe. Son el segmento que más recursos canaliza hacia actividades productivas y, por lo tanto, hacia la economía real”, explica.
$16.923 millones para crecer: el papel de los bancos medianos en la economía ecuatoriana
El crédito productivo es uno de los motores fundamentales de cualquier economía. Es el financiamiento que permite a las empresas comprar maquinaria, ampliar operaciones, fortalecer capital de trabajo, invertir en tecnología, incrementar exportaciones o desarrollar nuevos proyectos.
El hecho de que más de la mitad de la cartera de los bancos medianos esté orientada a este segmento tiene implicaciones que van más allá del sistema financiero.
“Cuando observamos dónde se está colocando el crédito, encontramos que los bancos medianos tienen una vinculación particularmente fuerte con el tejido empresarial. Eso significa más apoyo a la inversión, a la producción y al empleo”, señala Mosquera.
La cartera bruta de este segmento alcanza los $16.923,2 millones. Aunque representa menos de la mitad del volumen administrado por los bancos grandes, destaca por la calidad de sus activos y por la eficiencia con la que administra el riesgo.
Más apoyo a las empresas en Ecuador, sin aumentar el riesgo financiero
Uno de los aspectos más llamativos de los bancos medianos es que su mayor participación en crédito productivo no ha venido acompañada de un deterioro en la calidad de cartera. Por el contrario.
El 93,9% de su cartera se encuentra por vencer, el mejor indicador entre todos los segmentos del sistema bancario. Además, mantienen una cartera en riesgo de apenas 6,1%, prácticamente al mismo nivel que los bancos grandes (6,2%) y considerablemente mejor que los bancos pequeños (9,1%).
“Lo interesante es que no solo prestan más a la economía productiva, sino que lo hacen manteniendo indicadores de calidad muy sólidos. Eso demuestra una adecuada gestión del riesgo y una estrategia de crecimiento sostenible”, destaca Mosquera.
La banca mediana tiene cuatro protagonistas en el apoyo a las empresas en Ecuador
De acuerdo con los volúmenes de cartera registrados, el núcleo de la banca mediana ecuatoriana está conformado por cuatro instituciones:
- Produbanco, con $6.665,1 millones en cartera.
- Banco del Pacífico, con $6.592,4 millones.
- Banco Internacional, con $4.565,9 millones.
- Banco Bolivariano, con $4.368,7 millones.
En conjunto, estas entidades concentran la mayor parte del financiamiento productivo dentro de este segmento y han consolidado un modelo de negocio enfocado en acompañar el crecimiento empresarial.
Menos morosidad y más liquidez impulsan a los bancos medianos en Ecuador
Otro de los factores que explica el desempeño de los bancos medianos es el balance que han logrado entre crecimiento, liquidez y control de riesgos.
El segmento registra depósitos por $18.481,4 millones y mantiene una liquidez de 21,6%, superior a la observada en los bancos grandes (15,9%).
Además, su índice de morosidad se ubica en 2,9%, el más bajo del sistema financiero privado.
“Los bancos medianos parecen haber encontrado un punto de equilibrio muy favorable. Mantienen suficiente liquidez, conservan bajos niveles de morosidad y, al mismo tiempo, canalizan recursos hacia actividades productivas”, afirma Mosquera.
Según el profesional, esta combinación les permite financiar proyectos de largo plazo sin asumir niveles excesivos de riesgo.
Prudencia en el manejo de tarjetas de crédito
Otra señal de la estrategia adoptada por los bancos medianos aparece en el negocio de tarjetas de crédito.
El saldo de cupos no utilizados en este segmento alcanza $5.862,4 millones, con un crecimiento interanual de apenas 1,6%, el más bajo de todo el sistema.
La cifra contrasta con los bancos grandes, cuyos cupos disponibles crecieron 15,3% en un año, y con los bancos pequeños, donde el aumento llegó a 30,9%.
“Los datos sugieren que los bancos medianos no están apostando agresivamente por expandir el endeudamiento de consumo mediante tarjetas. Su crecimiento parece estar más asociado al financiamiento productivo que al incremento del crédito de corto plazo”, señala Mosquera. (JS)
¿Qué se requiere para acceder a crédito productivo en un banco mediano?
El liderazgo de los bancos medianos en el financiamiento empresarial también plantea una pregunta práctica para miles de emprendedores y empresas: ¿qué se necesita para obtener un crédito productivo?
Aunque los requisitos varían según la institución y el monto solicitado, existe un conjunto de condiciones que se repiten. La clave no está únicamente en presentar documentos, sino en demostrar que el negocio tiene capacidad para crecer y cumplir con sus obligaciones financieras.
Entre los principales requisitos destacan:
- Tener un negocio formalizado, con RUC activo y, en muchos casos, al menos dos años de operación comprobable.
- Presentar estados financieros y declaraciones tributarias, que permitan al banco evaluar la salud financiera de la empresa y su capacidad de pago.
- Demostrar ingresos estables y flujo de caja suficiente, ya que el monto y plazo del crédito se determinan principalmente en función de la capacidad de pago del negocio.
- Explicar claramente el destino de los recursos, ya sea para capital de trabajo, compra de maquinaria, expansión de operaciones, adquisición de inventarios o inversiones productivas.
- Mantener un buen historial crediticio y financiero, un aspecto que sigue siendo uno de los principales factores de evaluación del riesgo.
- Contar con respaldos o garantías cuando el proyecto lo requiera, aunque algunas líneas de financiamiento permiten acceder a crédito sin garantías dependiendo del monto y del perfil de la empresa.
- Fuente: La Hora





