Informe PISA: ¿por qué cuesta concentrarse y comprender lo que leemos? Estas son las causas y cómo mejorar

Ecuador obtuvo 385 puntos en Lectura en PISA 2025, cuando el promedio fue de 461 puntos. El resultado pone sobre la mesa las dificultades de comprensión lectora, pero el problema no se limita a los estudiantes. ¿Qué pueden hacer los padres? Aquí una guía completa.
Leer una página y llegar al final sin recordar qué decía. Volver varias veces al mismo párrafo porque se perdió el hilo. Empezar un libro, una noticia o incluso un texto corto y distraerse a los pocos minutos.
Leer y comprender no son lo mismo, y mantener la concentración es una parte importante de ese proceso.
Los resultados de PISA 2025 permiten dimensionar el problema entre los estudiantes. Ecuador obtuvo 385 puntos en lectura, frente a los 461 puntos registrados como promedio entre los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
La evaluación se aplica a estudiantes de 15 años y no mide únicamente conocimientos, sino su capacidad para utilizarlos. En 2025 participaron más de 760.000 estudiantes de 91 países, 10.000 en Ecuador.
El problema de la lectura no es exclusivo de Ecuador. PISA reportó que esta área registró el mayor descenso entre las evaluadas: entre 2015 y 2025, el promedio cayó 28 puntos entre los países de la OCDE.
Especialistas en educación, psicopedagogía y psicología explican los motivos detrás de las dificultades para comprender lo que se lee, qué relación tienen con la concentración y qué estrategias pueden ayudar a fortalecer ambas capacidades dentro y fuera de las aulas.
Leer no siempre significa comprender
Una persona puede leer correctamente todas las palabras de un texto, y al terminar, no ser capaz de explicar qué acaba de leer.
Estefanía Flores, psicopedagoga del Centro Neuropsicológico y Psicopedagógico APSIDE, señala que leer y comprender son procesos diferentes. Una persona puede decodificar correctamente las palabras, pero presentar dificultades para extraer, relacionar e interpretar la información.
En niños y adolescentes, la especialista identifica varias dificultades que pueden intervenir:
- Vocabulario limitado
- Problemas para realizar inferencias
- Dificultad para identificar las ideas principales
- Problemas para relacionar información nueva con conocimientos previos
- Baja memoria de trabajo
- Lectura demasiado mecánica
- Dificultades atencionales, lingüísticas o emocionales
- Alegría Crespo, educadora y exministra de Educación, coincide en que la lectura implica procesos que van mucho más allá de reconocer palabras. “No solamente es adquirir información, sino que es analizar, interpretar, identificar, resumir, deducir”.
Para Crespo, el resultado de PISA debe analizarse considerando que la población evaluada tiene 15 años y que esos estudiantes ya acumulan cerca de una década dentro del sistema educativo.
Sostiene, pueden intervenir diferentes factores, como:
- La pandemia
- Disponibilidad de recursos educativos
- El número de estudiantes por aula
- La incorporación de nuevas tecnologías
“No es culpa o responsabilidad de una administración, de un solo gobierno, sino de todo un sistema”, dice.
Los textos largos exigen más atención
PISA 2025 también aporta pistas sobre qué está ocurriendo con la lectura a escala internacional.
El informe señala que, entre 2018 y 2022, el rendimiento cayó especialmente en actividades que exigían procesos de mayor nivel, como evaluar y reflexionar, para las cuales era necesario leer cuidadosamente, recordar información e integrar diferentes elementos, incluso provenientes de varias fuentes.
Las tareas que únicamente requerían localizar un dato específico resultaron menos afectadas. Entre 2018 y 2025, las dificultades relacionadas con la extensión de los textos continuaron teniendo un peso importante en la caída general del desempeño.
La evaluación encontró además otros cambios. Entre 2018 y 2025, la proporción de lectores que respondían de forma rápida y precisa disminuyó alrededor de siete puntos porcentuales, mientras que aumentó la proporción de respuestas rápidas e incorrectas.
El rendimiento también disminuyó más hacia las últimas secciones de la evaluación que al comienzo. La OCDE señala que este patrón es consistente con una reducción de la atención, persistencia o confianza frente a actividades difíciles.
La concentración influye en cuánto comprendemos
Flores explica que la relación entre concentración y comprensión lectora es directa.
Para entender un texto es necesario mantener la atención, retener información y relacionarla con lo que se continúa leyendo. Cuando la persona se distrae constantemente, puede reconocer las palabras, pero perder el sentido general de lo que está leyendo.
Hay señales que pueden ayudar a diferenciar ambas dificultades:
- Problemas de comprensión: la persona lee, pero después no logra explicar qué entendió, identificar la idea principal o responder preguntas sobre el contenido
- Problemas de concentración: se distrae con facilidad, pierde el hilo, necesita releer constantemente o abandona rápidamente la lectura
En niños y adolescentes, Flores señala que pueden influir:
- La exposición constante a pantallas y estímulos rápidos
- Falta de sueño
- Estrés dentro de sus contextos
- Sobrecarga académica
- Poca práctica de actividades que requieren atención sostenida
En determinados casos, agrega, también pueden existir dificultades emocionales o relacionadas con el neurodesarrollo.
¿Qué papel tienen el celular y las redes sociales?
Las especialistas consultadas mencionan los hábitos digitales al analizar las dificultades para mantener períodos prolongados de atención.
Crespo considera que los adolescentes reciben actualmente información más resumida y rápida, lo que puede dificultar mantener “esta paciencia, esta perseverancia, esta pausa que requiere la lectura”.
Sin embargo, sostiene que la solución no está en eliminar la tecnología, sino en aprender a utilizarla.
“Debemos saber usar la tecnología a nuestro favor, saber usar la inteligencia artificial a nuestro favor, no que ella nos utilice a nosotros”.
Adriana Vaca, psicóloga y especialista en desarrollo humano, también señala que la repetición constante de acciones como deslizar contenido en redes sociales puede convertirse en un hábito automático.
“Es como un entrenamiento que, bajo la repetición del scroll, se ha vuelto una acción inconsciente, y por tanto, automática”.
La psicóloga señala que ese hábito puede llegar al punto de que una persona, al utilizar un material físico, sienta el impulso de realizar movimientos propios de una pantalla.
PISA 2025 también analiza los cambios en los hábitos digitales, aunque hace una precisión importante: sus datos no establecen una relación causal directa entre las actividades en línea y la caída del rendimiento en lectura.
El informe sí señala que el entorno en el que los jóvenes leen y escriben ha cambiado.
Recoge investigaciones que describen una mayor presencia de textos digitales, cambios más frecuentes entre tareas y menos tiempo destinado a prácticas de lectura sostenida.
La OCDE concluye que el descenso internacional está relacionado, entre otros elementos, con mayores dificultades para involucrarse en tareas que requieren una lectura cuidadosa y atención sostenida.
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Las pantallas no son la única explicación
Tener problemas para concentrarse no significa automáticamente que el celular sea el responsable.
Vaca señala que existen distintos factores que pueden afectar la atención, la concentración y la motivación.
Entre ellos menciona:
- Ritmo de vida
- Estrés
- Ansiedad
- Depresión
Y determinadas condiciones de salud, como:
- Diabetes
- Hipotiroidismo
- Trastornos hormonales
También identifica la reducción de espacios de comunicación e interacción familiar.
Por ello, las dificultades de atención deben analizarse considerando la situación particular de cada persona y no atribuirse a una sola causa.
En las aulas no basta con mandar a leer más
Frente a los resultados educativos, Crespo considera que aumentar la cantidad de lectura no necesariamente garantiza una mejor comprensión. “Más allá de la cantidad, es la calidad de la enseñanza”, sugiere.
La educadora cuestiona que la comprensión se limite a entregar un texto o libro para posteriormente responder un cuestionario.
En su lugar, plantea enseñar explícitamente estrategias para comprender.
El proceso puede dividirse en tres momentos:
- Antes de leer: activar conocimientos previos, anticipar el contenido y establecer para qué se realizará la lectura
- Durante la lectura: identificar ideas principales, hacer inferencias, formular preguntas y aclarar palabras que no se comprenden
- Después de leer: explicar el contenido con palabras propias, elaborar conclusiones y reflexionar sobre qué se aprendió
Crespo también destaca la importancia de la metacognición, es decir, que el propio estudiante pueda identificar cómo aprende y qué estrategias le funcionan.
Después de una lectura, por ejemplo, el docente puede preguntar qué parte le interesó más, qué le resultó difícil o qué hizo para mantenerse concentrado.
Otro punto es la elección de los textos. Crespo considera que dar mayor flexibilidad para que los estudiantes puedan escoger determinadas lecturas puede contribuir a generar interés.
El profesor también puede enseñar cómo se comprende
Crespo plantea que los docentes no solo asignen textos, sino que también muestren cómo actúa una persona cuando encuentra algo que no entiende.
Un profesor puede leer un párrafo en voz alta y detenerse para explicar que una idea no le quedó clara, identificar una palabra desconocida, buscar su significado y posteriormente volver al texto.
De esta manera, el estudiante observa que comprender no significa entender automáticamente cada frase, sino saber qué hacer cuando algo no se entiende.
La exministra también considera que el sistema educativo debe fortalecer el acceso a bibliotecas y mantener una capacitación permanente de los docentes.
A esto suma la conectividad, especialmente para que las instituciones rurales o fronterizas puedan acceder a información, tecnologías y plataformas.
Otro punto que plantea es reducir la cantidad de estudiantes dentro de las aulas para avanzar hacia una educación más personalizada.
La relación con la lectura comienza desde la infancia
Crespo señala que las dificultades que aparecen a los 15 años deben observarse como parte de una trayectoria y no únicamente como un problema de la adolescencia.
A su criterio, el proceso de aprender a leer y escribir constituye uno de los momentos más importantes del aprendizaje y debe respetar el desarrollo de cada niño.
La educadora advierte que presionar a un niño para que lea o escriba cuando todavía no está preparado puede afectar su relación con este proceso.
Por eso, considera importante despertar desde edades tempranas la curiosidad por leer y escribir, en lugar de convertir ambas actividades únicamente en obligaciones académicas.
¿Qué pueden hacer los padres para mejorar la comprensión?
El trabajo también puede continuar fuera de las aulas.
Flores recomienda que las familias busquen generar una relación positiva con la lectura y eviten utilizarla como una sanción.
Por ejemplo, frases como ‘como te portaste mal, ahora tienes que leer este libro’ pueden provocar que el niño o adolescente asocie la lectura con una obligación o un castigo.
Una alternativa es comenzar por sus propios intereses. No necesariamente se requiere iniciar con un libro extenso.
Para trabajar la comprensión se pueden utilizar:
- Cuentos
- Cómics
- Noticias
- Historias
- Textos relacionados con temas que interesen al niño o adolescente
Después de leer, la actividad tampoco tiene que terminar en un cuestionario.
Flores propone diferentes ejercicios:
- Preguntar qué entendió
- Conversar sobre qué le llamó la atención
- Buscar la idea principal del texto
- Inventar un final diferente
- Explicar una historia como si fuera uno de sus personajes
- Dibujar lo que imaginó o comprendió
- Crear preguntas para que otra persona las responda
Crespo también recomienda que los padres conversen con sus hijos sobre las historias y planteen preguntas que obliguen a ir más allá de repetir información, por ejemplo, qué harían ellos si estuvieran en el lugar de determinado personaje.
Además, destaca el ejemplo de los adultos. “Que los padres también lean, que los padres también sean ejemplos, porque no es solamente leer por leer, es leer por entrenar el cerebro”.
Empezar con 10 minutos puede ayudar para mejorar la lectura
Cuando ya existen dificultades para permanecer concentrado, Flores recomienda avanzar gradualmente.
Una posibilidad es comenzar con períodos de alrededor de 10 minutos, hacer pausas breves y aumentar progresivamente el tiempo.
También se pueden utilizar pequeños retos con cronómetro, siempre evitando que la actividad genere presión.
Lo importante, explica, es trabajar con períodos cortos, actividades variadas y textos cercanos a los intereses del estudiante.
Además, recomienda establecer un momento específico para leer y reducir los distractores durante ese período.
Cuando el niño o adolescente no comprende algo en los primeros intentos, Flores aconseja evitar expresiones como:
- ‘Debes esforzarte más’
- ‘Eso es fácil’
- ‘No te distraigas’
Según la psicopedagoga, este tipo de frases puede generar presión y disminuir la motivación.
Los adultos también pueden recuperar la concentración
Para una persona adulta que siente que ya no puede terminar un libro, una noticia o un texto sin distraerse, la psicóloga recomienda disminuir el ritmo y recuperar actividades que exijan prestar atención a lo que ocurre en el presente.
Entre sus recomendaciones están:
- Practicar ejercicios de respiración
- Incorporar momentos de relajación o meditación
- Realizar actividades que involucren conscientemente los cinco sentidos
- Observar con mayor atención el entorno
- Escuchar dedicando tiempo únicamente a esa actividad
- Comer lentamente y prestar atención a sabores y olores
- Utilizar juegos de mesa o naipes
- Realizar actividades artísticas y culturales
- Buscar espacios de contacto con la naturaleza
- Relacionarse presencialmente con otras personas
- Reducir el uso de pantallas
- Utilizar alternativas físicas como libros, cuadernos y pizarras
Para Vaca, estos ejercicios permiten volver a trabajar la capacidad de permanecer enfocado en una sola experiencia durante más tiempo.
Reducir pantallas también implica buscar alternativas
La recomendación de disminuir el tiempo frente al celular puede resultar difícil si no se reemplaza ese espacio con otras actividades.
Vaca propone buscar opciones concretas fuera de la casa o la oficina, mantener relaciones presenciales y realizar actividades artísticas o culturales que despierten nuevos intereses.
En el caso de niños y adolescentes, Flores también recomienda reemplazar parte de los estímulos rápidos por actividades que necesiten atención sostenida.
La idea no es pasar inmediatamente de períodos muy breves de atención a leer durante horas, sino aumentar progresivamente el tiempo durante el cual una persona puede permanecer concentrada.
¿Cuándo una dificultad necesita evaluación profesional?
Distraerse ocasionalmente o tener que releer un párrafo no significa necesariamente que exista un problema que requiera atención profesional.
En niños y adolescentes, Flores recomienda buscar orientación cuando las dificultades son persistentes, afectan significativamente el rendimiento académico o aparecen en diferentes espacios, como el hogar y el colegio.
También aconseja prestar atención cuando:
- Existe una diferencia marcada entre las capacidades del estudiante y su desempeño
- Evita constantemente leer
- Presenta una frustración intensa frente a la lectura
- Las estrategias aplicadas durante un tiempo razonable no producen avances
Una evaluación psicopedagógica, explica permite determinar si la dificultad está relacionada principalmente con el aprendizaje, la atención, el lenguaje, factores emocionales u otra situación que requiera una intervención específica.
En el caso de los adultos, Vaca señala que es recomendable consultar con un profesional cuando los problemas de concentración comienzan a afectar la capacidad de relacionarse con el entorno, los estudios, el trabajo o las actividades cotidianas.
Comprender lo que se lee tiene efectos más allá del colegio
Las consecuencias de una baja comprensión lectora no terminan con una mala calificación.
Crespo advierte que un estudiante que llega al final del colegio con dificultades para comprender, interpretar y analizar textos puede encontrar mayores obstáculos al ingresar a la universidad o continuar formándose posteriormente.
PISA también muestra que la lectura atraviesa otras áreas del aprendizaje. El informe explica, por ejemplo, que la matemáticas no evalúa únicamente procedimientos: también plantea situaciones de la vida real mediante textos que el estudiante debe comprender antes de aplicar sus conocimientos.
La OCDE considera además que las habilidades lectoras son fundamentales para buscar, evaluar, interpretar y reflexionar sobre información en un entorno cada vez más digital.
Por eso, fortalecer la lectura no consiste solamente en aumentar el número de páginas. Implica aprender a:
- Detenerse
- Identificar información
- Relacionar ideas
- Hacer preguntas
- Interpretar y explicar con palabras propias aquello que se acaba de leer
Y esa capacidad, según las especialistas consultadas, puede trabajarse tanto dentro como fuera del aula y también después de la etapa escolar. (PVC)
- Fuente: La HORA





