Importar combustibles le cuesta a Ecuador más de $1.000 millones al mes por primera vez

El país registró en abril de 2026 el mayor desembolso de su historia para comprar derivados de petróleo en el exterior. El aumento del diésel importado encarece los subsidios y reduce el beneficio fiscal del auge petrolero.
El repunte internacional del petróleo está generando una paradoja para la economía ecuatoriana. Mientras el Estado recibe más recursos por la venta de crudo al exterior, el costo de abastecer el mercado interno con combustibles importados alcanza niveles nunca vistos.
Las cifras del Banco Central del Ecuador muestran que en abril de 2026 el país destinó $1.027,3 millones a la importación de derivados de petróleo, convirtiéndose en el mayor desembolso mensual registrado desde que existen estadísticas comparables.
Es la primera vez que la factura supera los $1.000 millones en un solo mes. Detrás de este récord está principalmente el diésel, combustible indispensable para el transporte de carga, la producción agrícola y buena parte de la actividad económica nacional. Solo este derivado representó cerca de siete de cada diez dólares gastados en importaciones petroleras durante abril.
El país desembolsó $733,4 millones para adquirir diésel, frente a los $221,7 millones registrados un año antes. El incremento supera el 230%, impulsado por una combinación de mayores compras en el exterior y un fuerte encarecimiento de los precios internacionales.
Por un lado, Ecuador aumentó significativamente el volumen importado para cubrir la demanda interna. Por otro, el precio internacional del diésel se disparó hasta alcanzar $180,49 por barril, casi el doble que en abril de 2025. Las tensiones geopolíticas en Oriente Medio y la incertidumbre sobre el tránsito de hidrocarburos por el estrecho de Ormuz han presionado al alza los mercados energéticos globales.
Más ingresos petroleros, pero menos margen fiscal en Ecuador
A primera vista, el aumento del petróleo parece una buena noticia para las finanzas públicas. Entre enero y mayo de 2026, los ingresos petroleros del Estado sumaron aproximadamente $1.200 millones, frente a $289 millones obtenidos en igual período del año anterior.
Con ese resultado, el Gobierno ya ha ejecutado cerca del 44% de la meta anual de ingresos petroleros prevista en el Presupuesto General del Estado.
Sin embargo, el beneficio no llega completo a las arcas fiscales. El mismo fenómeno que eleva el valor de las exportaciones también encarece la compra de combustibles refinados que Ecuador necesita importar debido a sus limitaciones de refinación interna.
En abril, las exportaciones de petróleo y derivados alcanzaron $857,2 millones, un crecimiento anual de 50,8%. Pero esa cifra quedó por debajo de los $1.027 millones que el país gastó en importar combustibles durante el mismo mes.
La situación se vuelve más compleja porque la producción nacional de crudo continúa debilitándose. En abril de 2026 la extracción petrolera cayó 3,7% respecto al mismo mes del año anterior, reduciendo la capacidad del país para aprovechar plenamente el ciclo de precios altos.
El encarecimiento de los combustibles importados también tiene consecuencias directas sobre uno de los gastos más sensibles del Estado: los subsidios.
Entre enero y mayo de 2026, el Gobierno destinó $93 millones para sostener los precios internos de los combustibles, frente a apenas $8 millones en el mismo período de 2025. En apenas cinco meses ya se ha consumido el 43% de todo el presupuesto anual previsto para este rubro.
La presión podría aumentar en los próximos meses. El sistema de bandas vigente permite incrementos mensuales de hasta 5% en los precios de la gasolina extra, ecopaís y diésel. Las proyecciones apuntan a un nuevo ajuste desde el 12 de junio, impulsado por el encarecimiento persistente del petróleo y de los combustibles refinados en los mercados internacionales.
Actualmente, las diferencias entre los costos reales de importación y los precios pagados por los consumidores siguen siendo significativas. Mientras el diésel importado cuesta alrededor de $4,51 por galón, el precio local ronda los $3,10. En las gasolinas ocurre una situación similar, obligando al Estado a absorber parte de la diferencia.
Para Sebastián Angulo, periodista y analista económico independiente, el comportamiento reciente del mercado petrolero vuelve a poner en evidencia una vulnerabilidad estructural de la economía ecuatoriana.
“El aumento del precio del petróleo genera un efecto mixto para Ecuador. Mejora los ingresos por exportaciones, pero al mismo tiempo dispara el costo de importar derivados, especialmente diésel. La combinación de menor producción local y mayor dependencia de combustibles importados aumenta la presión sobre la balanza petrolera y las cuentas fiscales”, explica. (JS)
Fuente: La Hora



