IESS: fondo de pensiones deberá desinvertir $1.200 millones en 2026 y enfrenta un riesgo crítico en 2027

El fondo de pensiones del IESS entró en una fase crítica: en 2026 deberá desinvertir al menos USD 1.200 millones de sus reservas para pagar jubilaciones y en 2027 el margen se reduce drásticamente. Sin reformas estructurales inmediatas, el sistema se acerca a un punto de quiebre financiero.
El fondo de pensiones del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) enfrenta en 2026 uno de sus años más críticos. Deberá pagar alrededor de $7.400 millones en jubilaciones, pero solo recibirá cerca de $3.400 millones en aportes de afiliados y empleadores. Incluso si el Estado transfiere por completo su aporte todavía quedará un faltante que solo se podrá cubrir usando sus reservas
Esta decisión enciende alertas porque gran parte de esas reservas está en activos poco líquidos. El problema de fondo, advierten expertos como Augusto de la Torre, execonomista jefe para América Latina y el Caribe del Banco Mundial, es estructural: hay menos aportantes, más jubilados y un sistema que entrega beneficios que ya no son sostenibles sin una reforma urgente.
1. El hueco financiero del IESS en 2026 ya es gigantesco. El principal dato que enciende las alarmas es el déficit operativo del fondo de pensiones para este año.
En 2026 el IESS deberá pagar aproximadamente $7.400 millones en pensiones, pero apenas recibirá cerca de $3.400 millones en aportes de trabajadores y empleadores.
La diferencia alcanzará los $4.000 millones de déficit solo en pensiones.
Ese hueco refleja un problema estructural. Los ingresos corrientes del sistema ya no alcanzan ni para cubrir la mitad de las obligaciones con los jubilados.
2. Aunque el Estado pague su aporte del 40%, el déficit del IESS no desaparece. La ley obliga al Estado ecuatoriano a cubrir el 40% del pago de pensiones. En 2026, ese aporte equivale a aproximadamente $2.800 millones.
Pero incluso si el Gobierno transfiere ese dinero completo y a tiempo, algo que históricamente ha ocurrido en escasas ocasiones, todavía quedaría un faltante de $1.200 millones
“Ese monto deberá salir de otro lado. Y ahí aparece la medida más delicada. Usar las reservas acumuladas del sistema”, explicó Carlos Tapia, economista.
3. El IESS tendrá que desinvertir al menos $1.200 millones este 2026. El IESS tendrá que vender activos, liquidar inversiones y retirar recursos líquidos de las reservas para cubrir el faltante.
La cifra estimada de desinversión es de $1.200 millones en 2026 y otros $1.200 millones como mínimo para 2027, según De la Torre.
En términos prácticos, el sistema consumirá el ahorro construido durante años para pagar obligaciones actuales.
“Es una señal típica de deterioro actuarial profundo. Usar patrimonio para cubrir gasto corriente”, acotó Tapia.
4. El fondo de pensiones del IESS tiene cerca de $5.000 millones en reservas, pero gran parte no es líquida– En teoría, el fondo aún tiene aproximadamente $5.000 millones. Pero ese dato puede generar una falsa sensación de tranquilidad.
El problema es que gran parte de esos recursos está atrapada en activos difíciles de convertir rápidamente en efectivo como créditos hipotecarios, préstamos quirografarios, inversiones con baja liquidez, bonos del Estado, entre otros.
Muchos de esos activos presentan dificultades. Así, por ejemplo, buena parte de la cartera de créditos hipotecarios está en mora o es difícil de vender rápidamente.
En el caso de los bonos estatales, si se venden antes de tiempo podrían hacerlo con descuento, generando pérdidas.
Además, Tapia argumenta que “funcionarios del IESS temen vender activos por debajo de su valor nominal y luego enfrentar investigaciones”.
En otras palabras, el dinero existe en papeles, pero no necesariamente en caja.
5. En 2027 el panorama financiero del IESS puede empeorar. Aquí aparece el mayor riesgo. Si en 2026 el IESS consume $1.200 millones de reservas, quedará con mucho menos margen para enfrentar 2027.
Y el problema es que el déficit seguirá creciendo, habrá más jubilados, habrá menos aportantes relativos y las reservas líquidas seguirán reduciéndose
De la Torre advirtió que para 2027 el sistema podría encontrarse con una situación mucho más delicada porque ya no habría activos fáciles de liquidar.
El riesgo ya no sería únicamente financiero. Podría convertirse en un problema de liquidez inmediata para pagar jubilaciones.
6. ¿Por qué el IESS ha llegado a esta situación de crisis financiera? Se identifica tres causas estructurales:
A. Beneficios demasiado generosos. El sistema permite que, en promedio, un jubilado reciba entre 5 y 6 veces más de lo que aportó. En algunos segmentos de mayores ingresos el retorno llega incluso a 8 o 9 veces
Esto ocurre por reglas mal diseñadas durante décadas.
B. Envejecimiento poblacional. El sistema fue diseñado bajo una lógica que requería 8 aportantes por cada jubilado. Ese equilibrio desapareció. Hoy influyen una menor natalidad, mayor esperanza de vida, más adultos mayores y menor crecimiento de la población joven
C. Alta informalidad laboral. Solo entre 3,5 y 4 millones de trabajadores aportan regularmente al IESS
Mientras tanto, una gran parte de la fuerza laboral permanece fuera del sistema por empleo informal, trabajos precarios, falta de confianza en el IESS y crecimiento de trabajadores independientes.
7. ¿Qué soluciones reales existen para evitar la quiebra financiera del IESS? La comisión técnica crea durante el Gobierno de Guillermo Lasso analizó el problema y propuso cambios estructurales:
Ampliar el cálculo de jubilación. Hoy se toman los mejores 5 años salariales. La propuesta es llevar gradualmente el cálculo a 20 años Esto reduciría distorsiones.
Aportar sobre 14 sueldos. Actualmente se aporta sobre 12 salarios, pero se reciben 14 pensiones al año. La propuesta busca equilibrar esa diferencia.
Aumentar gradualmente años de aporte. No implica subir obligatoriamente la edad de jubilación. La idea es crear esquemas más flexibles según edad y años aportados.
Focalizar mejor el subsidio estatal. Hoy el Estado subsidia proporcionalmente tanto a jubilaciones altas como bajas. La propuesta busca priorizar a pensionistas más vulnerables.
Aumentar afiliación. Reducir informalidad y atraer a trabajadores independientes. Sin más cotizantes, cualquier reforma será insuficiente.
“El gran problema político es que ningún gobierno quiere asumir el costo de una reforma impopular. Pero postergar la decisión solo agranda el problema”, dijo Tapia.
Hoy todavía existe margen para una transición gradual. En pocos años, Ecuador podría enfrentar reformas mucho más dolorosas o incluso episodios de iliquidez en el sistema previsional. El reloj del IESS ya corre en contra. (JS)
Fuente: La Hora





