¿Replicar temas de la reforma laboral de Milei podrían acelerar el empleo y la formalidad en Ecuador?

La reforma laboral del presidente argentino Javier Milei introduce indemnizaciones más previsibles, menos juicios laborales y reglas que permiten acuerdos flexibles entre empleadores y trabajadores, elementos que podrían ayudar a Ecuador a reducir la informalidad.
La reforma laboral de Argentina, impulsado por el presidente Javier Milei, invita al Ecuador a discutir sobre qué tipo de modernización necesita su mercado laboral, tomando en cuenta que el 63% de la Población Económicamente Activa (PEA) está en la informalidad y el desempleo, y donde conseguir un empleo formal puede tomar, en promedio, hasta nueve meses luego de ser despedido.
El gobierno de Daniel Noboa ya trabaja en su propio proyecto, pero la pregunta es inevitable: ¿puede Ecuador adaptar el modelo Milei?
¿Qué propone Milei para cambiar el mercado laboral y por qué marca un precedente regional?
La reforma de Argentina, de 71 páginas y 26 títulos, es presentada por el gobierno libertario de Milei como “la transformación más grande de la historia argentina en materia laboral”. El texto introduce cambios profundos:
- Indemnizaciones más predecibles: un mes de salario por año trabajado, con cálculo simplificado.
- Reducción de la litigiosidad: criterios uniformes de incapacidad y agilización de juicios laborales.
- Regulación del derecho a huelga: sectores esenciales deben garantizar 75% de operatividad y sectores trascendentales el 50%. Se permite descontar salarios por tiempo no trabajado en asambleas.
- Flexibilización de pagos salariales.
- Banco de horas: permite compensación flexible de horas extra.
- Nuevos marcos para repartidores por ‘app’.
La intención es clara: reducir costos de contratación, moderar el poder sindical y estimular la formalidad a través de reglas más simples y predecibles.
El contraste ecuatoriano: una realidad marcada por la informalidad extrema
En Ecuador, como ya analizó LA HORA, la mayor parte de la evasión, la precariedad laboral y la baja formalización no se originan en grandes empresas, sino en microemprendimientos y negocios informales que no pueden absorber los costos actuales de la formalidad.
El ministro de Trabajo, Harold Burbano, ha dicho que el objetivo del Gobierno es elevar el empleo adecuado del 37% al 40% en 2026, mediante tres ejes:
1. Reforma laboral con diálogo social, sin flexibilización abrupta.
2. Simplificación de trámites, que hoy representan una carga para empresas y frenan la contratación.
3. Incentivos para la formalización, acompañados de un aumento del salario básico que no afecte a las firmas que ya operan al límite.
Burbano ha sido explícito: “No se va a flexibilizar nada. Lo que queremos lograr es que haya un diálogo constante entre los trabajadores y empleadores sin que el Estado se meta en ese diálogo”.
Y añade que el objetivo es permitir horarios diferenciados y modalidades más flexibles, sin afectar derechos.
¿Puede Ecuador adaptar la reforma laboral de Milei para impulsar el empleo y la inversión?
Andrés Pérez, economista e investigador de reformas en los mercados laborales en América Latina, explicó que los cambios laborales de Milei sí se pueden adaptar a la realidad ecuatoriana, en los siguientes ámbitos:
1. Indemnizaciones y litigiosidad: El procedimiento del visto bueno es lento, discrecional y frena la contratación. Las empresas piden reemplazarlo por un sistema de despido justificado en sede judicial, mientras el Gobierno prefiere solo simplificar.
Aquí la reforma argentina plantea una lección útil: indemnizaciones claras, predecibles y uniformes reducen la incertidumbre para ambas partes.
Sin embargo, trasladar todos los casos a la Justicia, como en Argentina, sería impracticable en Ecuador porque saturaría un sistema judicial laboral que hoy ya opera con demoras estructurales.
Una adaptación posible sería:
- Tabla uniforme de indemnizaciones.
- Plazos procesales más cortos.
- Menos discrecionalidad administrativa.
2. Reducción de cargas administrativas para incentivar el empleo formal. Se debe simplificar y digitalizar el registro laboral y reducir las cargas burocráticas que actualmente dificultan la incorporación de trabajadores en planilla. Según el Gobierno de Argentina, altos costos derivados de trámites, reglas imprecisas y un entorno judicial complejo desalientan la contratación formal, especialmente en pymes. Por eso, la idea debe ser dar mayor previsibilidad jurídica y reducir el riesgo de juicios laborales, lo que facilita que las empresas contraten sin temor a litigios costosos o sorpresas jurídicas.
3. Incentivos y alivios para empleadores que formalizan y generan empleo. Se deben buscar mecanismos concretos para que la formalización sea más rentable: beneficios fiscales y exenciones temporales para nuevas contrataciones, opciones para que las pymes paguen indemnizaciones en condiciones más suaves y la revisión de las bases de cálculo indemnizatorio, reduciendo costos iniciales de contratación.
4. Flexibilidad negociada y banco de horas: Milei habilita acuerdos directos entre empresa y trabajador, incluso sin sindicatos, donde crea el “banco de horas”, un esquema que permite compensar tiempos extra con descansos posteriores.
En Ecuador, donde el mercado laboral es más pequeño y menos sindicalizado, esta figura podría implementarse bajo condiciones claras:
- Acuerdos voluntarios y por escrito.
- Supervisión mínima del Ministerio de Trabajo para evitar abusos.
- Límites que garanticen descanso, salud y seguridad laboral.
Además, Ecuador analiza horarios adaptables, cruciales para estudiantes, madres jefas de hogar y trabajadores que buscan capacitación.
Economistas como Carlos Romero y Roberto Vera coinciden en que la reforma ecuatoriana también debería incluir:
- Un seguro de desempleo universal, no solo para afiliados al IESS.
- Un sistema robusto de reinserción laboral con capacitación certificada.
- Mecanismos más simplificados y con menores costos para contratar a jóvenes, que componen el 68% de desempleados.
- Simplificación radical de trámites en el Ministerio de Trabajo
- Un ecosistema donde ser formal sea más rentable que operar en la sombra. Esto incluye subsidios directos a microempresas, sistemas simplificados de impuestos y costos menores para afiliación al IESS.
“Ecuador debe perseguir un objetivo claro: hacer posible y rentable la formalización y dejar de convertir el trabajo informal en un privilegio de pocos”, apuntó Pérez. (JS)
Fuente: La Hora





