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El Estado ecuatoriano destina más de 28 millones al día para pagar a empleados públicos

El desproporcionado gasto en salarios estatales devora las cuentas públicas de Ecuador. Esto está detrás del déficit fiscal inmanejable que frena el crecimiento económico y ahonda la brecha de la desigualdad social.

El pago de sueldos en el sector público ecuatoriano se ha convertido en el espejo de un manejo financiero marcado por el desequilibrio, la inequidad y la ineficiencia histórica.

Según el más reciente análisis de Jaime Carrera, secretario técnico del Observatorio de la Política Fiscal, el pago de salarios consume actualmente cerca del 60% de los ingresos tributarios del Estado y el 45% de todo el gasto corriente.

Un presupuesto estatal con un déficit de más de $1.300 millones hasta septiembre de 2026

El estado de las cuentas fiscales a septiembre de 2026 evidencia que el país está muy lejos de haber solucionado sus problemas presupuestarios. Pese a que entre enero y septiembre de 2026 los ingresos totales crecieron un 16,6%, representando $2.814 millones adicionales en comparación con 2025, las cuentas arrojaron un déficit de $1.377 millones. Este agujero fiscal ocurre incluso cuando el país ha gozado de ingresos temporales o coyunturales masivos, como la recaudación extra por el IVA al 15%, la eliminación del subsidio al diésel y los altos precios del crudo. Además, las cuentas por pagar totales acumuladas en el presupuesto se dispararon a $2.691 millones.

Las prioridades del gasto evidencian por qué no se resuelven los problemas estructurales. El servicio de la deuda presiona agresivamente las arcas. El pago de intereses ascendió a $3.616 millones, una cifra que equivale a cinco veces lo que se destina a inversión. Este monto en intereses también duplica todo el gasto estatal en salud y supera el presupuesto completo de educación.

El peso de la nómina: dónde están y cuánto cuestan los más de 600.000 burócratas en Ecuador

La inmensa carga de la nómina estatal es el mayor obstáculo para la sostenibilidad fiscal. Al mes de agosto de 2026, 478.855 funcionarios cobraban sus sueldos a través del Presupuesto del Estado. Además, en el IESS existen 34.086 funcionarios, en Petroecuador 9.922, y en el Municipio de Quito 21.214 (de los cuales 10.450 están en la planta central). Con esto, se estima que en todo el Sector Público trabajan más de 600.000 personas.

Aunque entre diciembre de 2023 y agosto de 2026 en el Presupuesto se han reducido 13.448 funcionarios, de los cuales 8.769 salieron entre julio y agosto de 2026, el volumen salarial representa un gasto anual de $10.267 millones.

Para entender la magnitud del problema, es vital observar cómo se estructura este gasto. Como se observa en las cifras oficiales, de los 478.855 funcionarios, 416.924 o el 87,1%, están concentrados en: Policía (56.967), Defensa Nacional (47.754), Educación (183.548), Salud (79.752), Universidades (34.985), Consejo de la Judicatura (10.196) y Fiscalía General del Estado (3.722). Estas entidades acaparan en conjunto $9.169 millones, equivalente al 89,3% de todo el gasto salarial del presupuesto.

En cuanto a los tipos de contratos vigentes a agosto de 2026, la burocracia se sostiene mayoritariamente bajo la categoría de ‘Otros regímenes especiales’, que agrupa a 376.739 personas, de las cuales 248.680 gozan de nombramiento permanente y 101.086 laboran con contratos ocasionales amparados en el gasto corriente. Por su parte, el régimen de la Ley Orgánica del Servicio Público (Losep) alberga a 69.369 empleados, y otras 32.747 personas trabajan amparadas bajo el Código del Trabajo.

El problema fiscal del Ecuador: un Estado obeso y desconectado de la realidad

De acuerdo con Carrera, la insostenibilidad de este modelo radica en que el aparato estatal creció totalmente desconectado de la realidad económica y demográfica.

Entre los años 2000 y 2025, la población de Ecuador creció 44,5%, es decir, en 2025 fue 1,4 veces la del año 2000. En cambio, los funcionarios del sector salud más que se duplicaron, a 2,4 veces o aumentaron 137%, muy por encima del aumento de la población. El número de policías se multiplicó a 2,6 veces o aumentó 160%. “El número de funcionarios del sector educación creció igual que el crecimiento de la población”, apuntó Carrera.

En términos financieros, entre 2000 y 2025 el gasto en sueldos del presupuesto saltó de $714 millones (3,9% del PIB) a $10.196 millones (7,8% del PIB). Esto significa que el gasto salarial se multiplicó 14 veces, experimentando un astronómico crecimiento del 1.328%, mientras que en el mismo periodo la economía (el PIB) solo se multiplicó por siete.

“El costo de esta ineficiencia estatal es lacerante para los ciudadanos y las empresas”, dice Carrera. El análisis expone casos como el Registro Civil, donde laboran 1.745 personas; la Agencia de Control Sanitario (Arcsa) con 599 funcionarios; la Agencia de Control Fito y Zoosanitario con 876; o el Consejo de Participación Ciudadana con 294. Ante esto, Carrera plantea una cruda reflexión sobre la utilidad de cargos como un «Substanciador de Sumarios Administrativos» que percibe un salario básico de $2.034 al mes, o un «Analista de Viáticos y Pasajes» con $901 mensuales, mientras un trabajador de la construcción que gana $500 al mes labora arduamente para desarrollar el país.

Las distorsiones de este modelo generan una grave inequidad frente a la sociedad, evidenciada en las siguientes cifras:

  • El ingreso promedio mensual que recibe un funcionario público es de $1.787.
  • El ingreso mensual promedio de un trabajador formal en el sector privado es de apenas $670.
  • El sueldo promedio estatal es 19 veces más grande que el ingreso mensual de una persona en situación de pobreza. Una persona pobre percibe apenas $92 al mes.
  • El salario promedio de la burocracia representa 29 veces el gasto mensual en alimentación de una familia pobre. El gasto en alimentos de estas familias se estima en $61 mensuales.
  • Reformar el Estado ecuatoriano y frenar el gasto irresponsable

    Los problemas estructurales del gasto no están resueltos porque, históricamente, los sucesivos gobiernos han incrementado el número de funcionarios y sus sueldos sin tener fuentes de ingresos permanentes ni un crecimiento económico real que los financie. Sobre este descalabro, Carrera es contundente: son «Irresponsables acciones que subyacen como una de las principales causas de los recurrentes déficits públicos e inestabilidad fiscal permanente«.

    Lejos de aportar al desarrollo, este enorme aparato burocrático se traduce en servicios públicos de mala calidad y en una tortura de trámites que ahuyenta la inversión privada. Carrera sentencia la cruda realidad del país con una cita lapidaria: «El Ecuador está en la nebulosa del gasto corriente inflexible, un déficit fiscal inmanejable, elevada deuda pública, pobre inversión pública y privada, y un bajo crecimiento de la economía».

    Para revertir este escenario, recomienda urgentemente una reforma profunda de las instituciones del Estado, aboliendo las trabas burocráticas e impulsando el crecimiento económico por encima del 5% hasta lograr que el gasto en sueldos se reduzca a un nivel sostenible equivalente al 5% del PIB. (JS)

  • Fuente: La Hora
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