Hay diferentes formas de gobierno en el mundo y cada una se diferencia por las características que imprime el gobernante al gestionar un país. ¿En Ecuador hay una democracia plena?
Sin embargo, en medio del debate político, sectores de la oposición posicionan un elemento recurrente: el uso del término “narcodictadura”.
Los expertos consultados coinciden en que un Estado es democrático y legítimo cuando el mandatario fue elegido en las urnas; pero su forma de gobernar puede cambiar.
Pero una democracia erosionada no implica que automáticamente se convierta en una dictadura, señala.
El experto considera que el mayor riesgo es que los países caigan “bajo las garras del narcotráfico, que implantaría dictaduras a su antojo”. Sin embargo, aún duda que sea un escenario cercano para Ecuador.
“No diría que ya estamos en una transición (hacia este tipo de dictaduras), pero hay un riesgo, que es diferente. Y no solo en Ecuador, porque el fenómeno del narcotráfico está afectando al conjunto de América Latina”, expone.
Por su parte, Luis Verdesoto, académico y PhD en Estudios Políticos, considera que la calificación “narcodictadura”, para el actual Gobierno de Ecuador, es excesiva.
“Es demasiado ríspido (rígido) hablar en este momento encuadrando en la narcodictadura, porque eso indicaría que los agentes de los grandes cárteles se han tomado el Estado”, dice.
¿Qué es una dictadura?
Pachano indica que una dictadura es un sistema más complejo: “En una dictadura se acaba absolutamente el Estado de derecho. No impera la ley, sino la voluntad del o los gobernantes. No hay elecciones libres ni limpias. Es decir, hay una serie de condiciones que marcan a una dictadura”.
Felipe Burbano de Lara, sociólogo y doctor en Ciencias Políticas, resume que una dictadura implica una serie de restricciones:
- Se suprimen elecciones.
- Se restringen todos los derechos políticos.
- Se anula la vida política.
- El gobierno de turno se declara en funciones permanentes, sin un periodo determinado.
- No hay oposición con espacios de organización política.
“Mientras el Ecuador tenga como horizonte las elecciones que sean limpias, transparentes, competitivas, no estaremos en una dictadura”, afirma Burbano, quien ve difícil que el país vaya hacia una dictadura, como fue el régimen de Nicolás Maduro en Venezuela, el caso de Cuba o Nicaragua.
“La dictadura es un régimen político en el cual quedan eliminadas las elecciones como mecanismo de selección de los gobernantes”, apunta. Cree que el término “narcodictadura” es utilizada de forma imprecisa y como “arma política”.
Para Verdesoto, “una dictadura generalmente se asienta en el abuso del poder”, que transgrede permanentemente las normas, los reglamentos y las leyes. Pero añade que a través de los años, esas prácticas se modifican en cuanto a las formas.
“La nueva dictadura no es la de los años 70 en América Latina, donde los militares arrasaban, hacían desapariciones masivas, dejaban muchos muertos y se tomaban sangrientamente los Estados”, explica.
Sostiene que ahora las formas cambian y conllevan a un autoritarismo, que se reflejan en “inéditas” articulaciones internacionales. Eso es un “caldo de cultivo del autoritarismo dictatorial”, agrega Verdesoto.
El autoritarismo y el proceso de transición antes de llegar a una dictadura
Al hablar sobre el autoritarismo, Burbano indica que es una práctica donde se advierte concentración del poder, anulación de la autonomía de las Funciones del Estado, el uso permanente de la fuerza, la amenaza política como arma para amedrentar a los opositores o restricción de los espacios de libertad informativa.
El experto resalta en no confundir este tipo de prácticas autoritarias con las dictatoriales, pero recalca que las primeras pueden conducir a una dictadura.
Sin embargo, Verdesoto dice que es difícil establecer cuándo un Estado pasa del autoritarismo a una dictadura plena: “La dictadura plena es la transgresión de todos los principios democráticos en términos de elecciones. Las nuevas formas dictatoriales surgen de los autoritarismos que están en todo lado: autoritarismos que están en la sociedad, en el Parlamento, en el Ejecutivo, en la conservación de la seguridad, en la articulación internacional”.
Todo eso, subraya, configura un panorama de miedo para que un Estado sea autoritario, se termine el sistema de pesos y contrapesos, y se convierta en dictatorial, pese a que su gobierno haya surgido en democracia.
“Así mueren las democracias. No mueren de un día para otro, van muriendo a partir de una cantidad de elementos y situaciones”, señala Verdesoto.
¿Cómo evitar el camino hacia una dictadura?
Verdesoto plantea que ante las prácticas autoritarias que ponen en riesgo la democracia, se debe “forzar a que las instituciones funcionen y se respete a la opinión pública”.
En el caso ecuatoriano, sugiere: “Si no les da la gana de posicionar a la presidenta del Consejo de la Judicatura (se refiere a Alexandra Villacís), hay que forzar que la institución cumpla su función de garante de derechos y deberes”.
Burbano evalúa que aquí entra el rol de la oposición que, con legitimidad y credibilidad, pueda denunciar con certezas y defienda el ejercicio de los derechos y de las libertades políticas. Advierte que eso es lo complicado en un régimen autoritario, porque este se encarga de cerrar espacios y generar miedo.
“Tiene que haber una contraparte, una oposición en distintos ámbitos sociales, políticos, informativos (…). Se tiene que respetar la libertad de opinión, que no se cierren medios de comunicación, que no se amedrente a periodistas, pero eso depende de la fortaleza que adquieran estos espacios de oposición”, concluye. (KSQ)
Fuente: La Hora