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Un ecuatoriano necesita más del triple de tiempo que un luxemburgués para generar la misma riqueza

Mientras en Luxemburgo bastan 16 horas de trabajo para producir un valor equivalente a $1.000, en Ecuador se necesitan alrededor de 53. La diferencia no está en quién trabaja más, sino en cuánto produce cada hora.

Imagine que dos personas empiezan a trabajar al mismo tiempo un lunes por la mañana. Una vive en Luxemburgo y la otra en Ecuador.

El trabajador luxemburgués termina su jornada del martes con una meta cumplida: ya generó un valor económico equivalente a $1.000.

El ecuatoriano, en cambio, deberá seguir trabajando buena parte de la semana. Recién después de 53 horas alcanzará ese mismo nivel de producción.

La escena podría llevar a una conclusión equivocada: pensar que el estudio compara salarios. Pero no es así.

Lo que realmente mide esta investigación elaborada por Visual Capitalist, con información de la OCDE y Our World in Data, es cuántas horas necesita trabajar una persona promedio para generar $1.000 de riqueza en la economía, ajustando las cifras para hacer comparables los distintos costos de vida entre países mediante la paridad de poder adquisitivo (PPA).

En otras palabras, no pregunta cuánto dinero recibe un trabajador en su cuenta bancaria, sino cuánto valor económico produce con su trabajo.

Y ahí es donde aparecen las enormes diferencias entre las economías del mundo.

Ecuador está lejos de las economías más productivas

La productividad laboral del Ecuador llega a los $18,8 por cada hora trabajada.

Eso significa que un trabajador ecuatoriano necesita unas 53 horas para generar un valor económico equivalente a $1.000.

La cifra no quiere decir que un ecuatoriano gane $1.000 después de trabajar 53 horas.

De hecho, ocurre todo lo contrario. El ingreso laboral de la mayoría de trabajadores está muy por debajo de ese monto.

“Lo que refleja el cálculo es la capacidad de la economía para crear riqueza. Mientras más valor produce una persona en cada hora de trabajo, menos tiempo necesita para alcanzar ese mismo nivel de producción. Es una forma de medir la productividad de un país y además explica por qué los salarios en el país son bajos”, apuntó Antonio Peña, economista e investigador.

Una carrera con una bicicleta y un automóvil de Fórmula 1: la realidad productiva de Ecuador frente al mundo

Una manera sencilla de entenderlo es imaginar una carrera. Dos personas recorren exactamente la misma distancia. Una conduce un automóvil de Fórmula 1 y la otra una bicicleta.

Ambas se esfuerzan, pero una llega mucho antes. Con la productividad ocurre algo parecido.

Los trabajadores de las economías más desarrolladas cuentan con empresas más tecnológicas, maquinaria moderna, infraestructura eficiente, mayor capacitación y procesos productivos más avanzados. No trabajan necesariamente más duro.

Simplemente cada hora de su trabajo produce mucho más. Por eso necesitan menos tiempo para generar la misma riqueza.

En Luxemburgo e Islandia bastan apenas 16 horas para generar un valor equivalente a $1.000. En Suiza, alrededor de 17 horas. En Noruega, Dinamarca y Países Bajos, menos de 20 horas.

En América Latina el panorama cambia por completo. Colombia necesita 86 horas, México 78, Chile 51 y Costa Rica 53.

Ecuador queda al mismo nivel que Costa Rica y ligeramente por detrás de Chile, aunque bastante mejor ubicado que Colombia y México.

Aun así, la distancia con las economías más productivas sigue siendo enorme.

Mientras un luxemburgués alcanza ese nivel de producción en dos días de trabajo, un ecuatoriano necesita más de una semana laboral completa.

Trabajar más no significa producir más: el reto de la economía ecuatoriana

Ecuador trabaja más que en otras economías. Cada trabajador ecuatoriano labora en promedio 1.594 horas al año, incluso más que en 2019, cuando registró 1.552 horas.

Es decir, el tiempo dedicado al trabajo aumentó. Sin embargo, el ingreso por habitante apenas creció 6,5% en cinco años. La explicación vuelve a ser la productividad.

Cada hora trabajada genera una cantidad muy distinta de riqueza según el país.

Mientras en Ecuador cada hora produce $18,8, en Chile genera alrededor de $32, en Argentina $33,8, en Alemania $82,5 y en Suiza casi $100.

Dicho de otra manera, una sola hora de trabajo en Suiza produce más riqueza que cinco horas de trabajo en Ecuador.

La informalidad también pesa sobre la productividad en Ecuador

Otra parte de la explicación está en la estructura del mercado laboral. Según la Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo (Enemdu), más del 60% de la Población Económicamente Activa (PEA) trabaja en la informalidad, mientras apenas 36,6% cuenta con un empleo adecuado o formal.

Además, el ingreso laboral mediano es de $414,9 mensuales, una cifra que ayuda a entender cómo opera la economía ecuatoriana.

Gran parte de los trabajadores ecuatorianos desarrolla actividades de pequeño comercio, agricultura, transporte y servicios de baja productividad, donde cada hora genera mucho menos valor que en industrias intensivas en tecnología o conocimiento.

La clave para mejores salarios en Ecuador no es trabajar más horas

Durante décadas se ha repetido la idea de que para progresar basta con trabajar más. Los datos muestran que esa no es la respuesta. La diferencia entre los países más ricos y los que aún están en desarrollo no radica únicamente en el esfuerzo de sus trabajadores, sino en el valor que cada hora de trabajo es capaz de generar.

Ese valor depende de factores como la inversión, la innovación, la tecnología, la educación, la infraestructura y la formalización del empleo. En ese sentido, el economista y premio Nobel Paul Krugman resume el desafío con una frase que se ha convertido en un referente sobre crecimiento económico: «La productividad no lo es todo, pero, a largo plazo, es casi todo«. En otras palabras, el nivel de vida de una sociedad depende de cuánto logra producir cada trabajador y no solo de cuántas horas dedica a su empleo.

En Ecuador, el desafío no es aumentar la jornada laboral, sino conseguir que cada una de esas horas genere más valor. Solo así podrán crecer de forma sostenida los salarios, aumentar la competitividad de las empresas y reducir, con el tiempo, la brecha que separa al país de las economías más prósperas del mundo. (J

Fuente: La Hora

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