Sube el precio del petróleo, pero Ecuador no podrá vivir otra bonanza fiscal

El alza del petróleo por la tensión en Medio Oriente reaviva expectativas de más gasto público, pero el alto déficit, la deuda y la menor producción limitan el impacto real en las finanzas de Ecuador.
En los últimos días, como consecuencia del conflicto de Estados Unidos e Israel contra Irán, el precio del barril de crudo WIT, que es el de referencia para Ecuador, ha entrado en una tendencia al alza hasta llegar a máximos de $119,48.
Esto ha llevado a que en redes sociales y otros medios se multipliquen los mensajes de que el Gobierno de Daniel Noboa “ya no tiene excusas” para gastar más en obras y dar más presupuestos para sectores como salud y educación.
Es decir, se multiplican las voces exigiendo al Gobierno que gaste como en el segundo boom petrolero durante el régimen de Rafael Correa (2007 a 2014).
Roberto García, economista con experiencia en estudios económicos y estadísticos, aseguró que esos reclamos «no solo están alimentados por una especie de psicosis petrolera sino también por una amnesia fiscal».
“La bonanza que se produjo en el correato solo fue posible por condiciones económicas y fiscales que ahora Ecuador no tiene. Además, el precio del petróleo ha alcanzado momentáneamente más de $100 por barril, pero ahora parece estabilizarse cerca de los $80”, acotó.
A continuación, se detalla por qué la situación actual de Ecuador de 2026 es muy distinta de la de 2007; y por qué es inviable repetir el aumento de gasto público de la segunda bonanza petrolera:
1.- Rafael Correa, antes de que los precios del petróleo se dispararan, heredó una situación fiscal con superávit de más de 2% del PIB (más ingresos que gastos) y una deuda pública que no superaba el 30%.
En el otro extremo, Noboa ha tenido que lidiar con déficits fiscales de más de $5.000 millones desde finales de 2023. Además, según Jaime Carrera, miembro del Observatorio de la política fiscal, la deuda pública ecuatoriana actualmente puede superar los $120.000 millones si se toman en cuenta otros pasivos y la deuda histórica de $27.000 millones con el IESS.
Por eso, al contrario de lo que sucedía cuando Correa se benefició de los altos precios del crudo, ahora se debe destinar, por ejemplo, más de $372 millones cada mes solo en pago de intereses de deuda interna y externa. Asimismo, por amortizaciones o vencimientos, se debe pagar, en promedio, más de $695 millones durante este 2026.
2.- Actualmente, faltan entre $440 millones y $450 millones mensuales para cubrir todos los gastos y obligaciones, por lo que el país tiene que seguir endeudándose
El mismo Gobierno de Noboa ha reconocido que el presupuesto estatal tiene tres cifras claves:
- Gasto proyectado: cerca de $46.000 millones.
- Ingresos estimados: alrededor de $27.000 millones.
- Necesidad de financiamiento: aproximadamente $16.000 millones.
En otras palabras, se necesitan al menos $16.000 millones de nueva deuda, tanto interna como externa, solo para cubrir todos los gastos del año.
Correa tenía bajos pagos de deuda e incluso recibió millonarios ahorros. En su momento, el expresidente de la República, Alfredo Palacios, aseguró que heredó a Correa, en primer lugar, más de $2.000 millones por excedentes petroleros. Además, $2.600 millones en ahorros adicionales en dos fideicomisos para destinar gastos en obras públicas, salud, educación, entre otros.
Esa cantidad de recursos, según Palacios, permitió que Correa gobernara al inicio de su mandato mediante decretos de emergencia y gastara sin ningún tipo de control ni contrapeso.
A todo ese escenario favorable de base que tuvo Correa, se suma que desde 2009, y apalancado en los buenos precios del petróleo, se comenzó a endeudar en forma masiva con China. Esa deuda le permitió gastar sin consecuencias durante algunos años, pero cuando comenzaron a vencerse los plazos de pago estalló la crisis fiscal.
3.- Solo en estos últimos días, a partir del conflicto de Estados Unidos e Israel contra Irán, ha aumentado el precio del crudo. Sin embargo, si se promedia el precio del WTI desde el 1 de enero hasta la fecha, se llega a $65 por barril. Este promedio es mayor de los $53 por barril que se presupuestó para 2026, pero no llega a ser un boom.
El pasado 10 de marzo de 2026, se cotizó a la baja entre $78 y $84 por barril.
El régimen de Correa vivió una bonanza de más de 996 días con un precio promedio superior a los $94 por barril. Según estimaciones, actualmente se necesitaría un precio de entre $108 y $118 durante por lo menos dos años y medio para que se replique la realidad de la segunda bonanza petrolera.
Adicionalmente, se debe tomar en cuenta que, por la calidad de su crudo pesado, Ecuador recibe actualmente un descuento como mínimo de entre $5 y $6 por barril, es decir, a la cotización del WTI se debe restar de $5 a $6 para saber el valor que realmente recibe el fisco ecuatoriano por sus exportaciones petroleras.
4.- El exministro de Economía, Mauricio Pozo, ha señalado que cada dólar más en el precio del petróleo, por encima del precio presupuestado, significa unos $70 millones anuales para Ecuador.
El Gobierno de Noboa armó el Presupuesto General del Estado (PGE) con un precio por barril de $53,50. Si desde el 1 de enero de 2026, el precio promedio del WTI se ubica en 65$ menos $5 de castigo, Ecuador está recibiendo alrededor de $61 por barril.
Esto genera en teoría $525 millones de ingresos por exportaciones, pero hay que tomar en cuenta que la mayor parte de esos ingresos va a cubrir el gasto por importaciones de derivados y combustibles, operaciones de Petroecuador y preasignaciones a sectores como gobiernos locales. Al final solo entre 15% y 20% llegan al PGE para que el Gobierno gaste en otras cosas.
A esto se suma que, como ya explicó LA HORA, la caída de la producción, que incluye la menguante explotación del ITT, ha generado que en un poco más de dos años se haya dejado de obtener ingresos por $2.700 millones.
“En este contexto, un aumento en el precio del petróleo, que todo apunta a que será moderado a mediano plazo, solo servirá para tapar huecos, reducir en algo las necesidades de financiamiento. No quedará mucho para otro tipo de gastos”, concluyó García. (JS)
Fuente: La Hora





