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¿Cuánto tiempo puedes concentrarte?: Estudios alertan sobre cambios en la atención

Las interrupciones, las redes sociales y el uso constante de pantallas están relacionados con mayores dificultades para sostener la atención. Especialistas explican cómo evaluar tu concentración de forma orientativa y qué hábitos pueden ayudar a fortalecerla.

Abres un documento para estudiar, llega una notificación, revisas el celular y, cuando intentas regresar, ya olvidaste por dónde ibas. Esto no solo representa una distracción de pocos segundos: retomar completamente una tarea puede tomar más de 20 minutos.

Investigaciones han analizado cómo las interrupciones, las redes sociales y los hábitos digitales se relacionan con la capacidad de atención. Aunque distraerse no equivale a tener un Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), los datos muestran que mantener la concentración durante periodos prolongados se ha convertido en un reto.

Una interrupción puede costarte más de 23 minutos

Una investigación de Gloria Mark, de la Universidad de California en Irvine, determinó que una persona tarda, en promedio, 23 minutos y 15 segundos en volver completamente a una actividad después de una interrupción.

También encontró que las personas no siempre regresan inmediatamente a la tarea original. Antes de retomarla, suelen realizar otras dos actividades.

Esto significa que mirar rápidamente una notificación, responder un mensaje o abrir otra pestaña puede afectar el trabajo durante mucho más tiempo que los segundos que dura esa acción.

Las redes sociales y la inatención en niños

Otro estudio, publicado en 2025 en la revista Pediatrics Open Science, siguió durante cuatro años a 8.324 niños y analizó el tiempo que dedicaban a tres tipos de contenido digital:

  • Televisión y YouTube
  • Videojuegos
  • Redes sociales

La investigación encontró que los niños con un uso de redes sociales superior al promedio presentaron un mayor incremento de síntomas de inatención en comparación con sus pares.

Esta relación apareció específicamente con las redes sociales y no se observó de la misma manera entre quienes dedicaban más tiempo a mirar televisión, videos o jugar videojuegos.

El tiempo promedio destinado a las redes sociales era de 30 minutos diarios a los 9 años y aumentaba progresivamente hasta llegar a 2 horas y 30 minutos a los 13 años.

Los autores del estudio explicaron que las plataformas digitales incluyen distracciones constantes, como mensajes y notificaciones. Incluso pensar en la posibilidad de que haya llegado un mensaje puede convertirse en una distracción mental.

Por otra parte, los resultados no demuestran que estas aplicaciones o medios provoquen directamente TDAH. Sin embargo, plantean que un mayor consumo podría explicar una parte del incremento de los síntomas relacionados con la inatención.

El estudio continuará siguiendo a los participantes después de los 14 años para conocer si estas dificultades se mantienen.

¿Realmente tenemos solo ocho segundos de atención?

Una de las cifras más repetidas asegura que el intervalo promedio de atención humana disminuyó de 12 segundos en el año 2000 a ocho segundos en 2015.

El dato proviene de un informe elaborado en 2015 por el equipo de información sobre el consumidor de Microsoft Canadá. Para realizarlo, se encuestó a 2.000 personas y se estudió la actividad mental de otras 112 mientras desarrollaban distintas tareas.

Sin embargo, esta cifra no significa que todas las personas pierdan obligatoriamente la atención después de ocho segundos. La capacidad de concentración cambia según la edad, el tipo de actividad, el interés, el entorno, el cansancio y la presencia de estímulos o interrupciones.

En el aula, la atención comienza a disminuir después de varios minutos

Patricia Jácome, docente y psicóloga educativa, señala que ha notado una disminución considerable en la capacidad de concentración de los estudiantes.

Dentro de una clase observa diferentes momentos:

  • Enganche, de cero a tres minutos: existe una atención alta y se aprovecha para establecer la rutina, presentar el tema y explicar las instrucciones.
  • Ventana de trabajo, de tres a diez minutos: los estudiantes procesan las indicaciones, escriben y desarrollan las actividades.
  • Zona de fuga, aproximadamente desde los diez minutos: aparecen murmullos, los niños se levantan o buscan otras actividades, como sacar punta al lápiz.

Entre los factores que pueden generar distracciones se encuentran la falta de una rutina de inicio, una clase sin planificación, el ruido exterior, el desorden al ingresar al aula y las paredes cargadas de información o colores.

También influye presentar actividades sin anticiparlas, pues esto puede generar emociones que dificultan la autorregulación.

Jácome recuerda que en cada grupo existen estudiantes con distintas condiciones de vida y necesidades educativas, por lo que el aula debe ofrecer un espacio acogedor y un acompañamiento adecuado.

Niños, adolescentes y universitarios no se distraen de la misma forma

Teresa Bonilla, pedagoga y maestra, considera que la capacidad de atención se ha modificado por el uso excesivo de pantallas.

También menciona otros factores, como:

  • Falta de movimiento
  • Poco contacto con la naturaleza
  • Reducción del juego sin dispositivos electrónicos

Según su experiencia, las dificultades cambian de acuerdo con la edad:

  • Los niños tienen problemas para tolerar el aburrimiento y presentan niveles de atención medios o bajos
  • Los adolescentes buscan respuestas inmediatas, lo que puede dificultar la concentración
  • Los universitarios enfrentan varias distracciones en su entorno, se frustran con facilidad y han perdido parte del interés por socializar

Bonilla sostiene que una persona puede trabajar concentrada entre 30 y 40 minutos antes de realizar una pausa. Sin embargo, este tiempo puede variar según la edad, la actividad y las características individuales.

Pruebas que puedes hacer para observar tu concentración

Estas actividades no permiten diagnosticar TDAH, dificultades de aprendizaje ni otras condiciones. Funcionan únicamente como ejercicios orientativos para observar qué tan fácil resulta mantener la atención, seguir instrucciones u organizar una tarea.

Tabla de Schulte

Patricia Jácome recomienda la Tabla de Schulte como una herramienta neuropsicológica para observar la atención sostenida.

La prueba fue desarrollada originalmente por el psiquiatra Walter Schulte y consiste en una cuadrícula de cinco filas por cinco columnas, con los números del 1 al 25 colocados al azar.

Debes localizar los números en orden ascendente lo más rápido posible. La recomendación es mantener la mirada en la zona central de la tabla, en lugar de buscar cada número moviendo constantemente la cabeza.

Puedes cronometrar cuánto tardas, repetir el ejercicio en diferentes momentos y observar si el tiempo disminuye con la práctica.

Los meses al revés

Toma una hoja y escribe los meses del año en orden inverso, desde diciembre hasta enero, sin consultar ninguna ayuda.

Cronometra el tiempo y registra si te saltaste algún mes, cambiaste el orden o necesitaste comenzar nuevamente.

Tres minutos con un objeto

Escoge cualquier objeto de la habitación y coloca un cronómetro durante tres minutos.

Mantén la mirada y la atención en ese objeto. Cada vez que tu mente se desvíe hacia otro pensamiento, sonido o actividad, lleva un conteo mental de la distracción y vuelve al objeto.

La meta no es dejar completamente la mente en blanco, sino reconocer cuántas veces te distraes y practicar el regreso voluntario a una misma tarea.

Palabras con una misma letra

Selecciona una letra e intenta decir o escribir aproximadamente 11 palabras que comiencen con ella durante un minuto.

Por ejemplo, puedes buscar palabras que empiecen con la letra M.

El ejercicio exige mantener una instrucción activa, buscar información rápidamente y evitar repetir términos.

¿Qué puedes hacer para recuperar la atención?

Las especialistas coinciden en que la solución no consiste únicamente en prohibir la tecnología. También es necesario recuperar actividades cotidianas que requieren:

  • Paciencia
  • Movimiento
  • Observación
  • Seguimiento de instrucciones

Bonilla recomienda realizar al menos 20 minutos de:

  • Movimiento diario
  • Practicar ejercicios de respiración
  • Mantener contacto con la naturaleza

También propone ‘volver a lo sencillo’:

  • Escuchar con atención
  • Realizar una sola actividad a la vez
  • antenerse consciente del momento presente

La pedagoga cuestiona el mito de que podemos hacer varias cosas simultáneamente sin afectar el desempeño. Saltar constantemente entre actividades puede impedir que la atención se mantenga en una sola tarea.

Actividades sencillas que entrenan la concentración

Jácome recomienda a las familias evitar los dispositivos electrónicos automáticamente durante los trayectos hacia la escuela o colegio, la casa de familiares, o un centro comercial.

En su lugar, se puede animar a los niños adolescentes a mirar el entorno, reconocer las montañas y volcanes, leer los letreros del camino o contar vehículos de un color o marca determinada.

También sugiere recuperar tareas caseras que obligan a seguir un proceso:

  • Hacer pares de medias según su color, textura y tamaño
  • Limpiar y lustrar los zapatos respetando cada paso
  • Preparar empanadas y trabajar el repulgado
  • Elaborar un pastel siguiendo las instrucciones
  • Armar rompecabezas
  • Jugar Jenga, Monopoly, ajedrez o cartas
  • Practicar rayuela, macateta, trompo o salto de cuerda

Estos juegos y actividades requieren respetar reglas, esperar turnos, observar detalles y completar una secuencia.

Las familias también pueden acordar periodos sin dispositivos, por ejemplo, durante 30 minutos. Para que no se perciba únicamente como una prohibición, Jácome propone asignarle un nombre elegido en conjunto, como ‘hora cero’.

Otra opción es preparar una ‘mochila de emergencia emocional’ para viajes y salidas.

Puede incluir:

  • Una libreta
  • Lápices de colores
  • Mandalas
  • Libros
  • Lana

U otros objetos que permitan realizar actividades sin depender de una pantalla.

También es recomendable incorporar actividades que permitan mantener la atención durante periodos prolongados sin depender de un dispositivo electrónico.

Aprender un nuevo hobby puede convertirse en un entrenamiento para la concentración, ya que exige seguir instrucciones, desarrollar paciencia y completar una tarea paso a paso.

Algunas opciones son

  • Aprender a tejer en crochet o con agujetas
  • Pintar
  • Dibujar
  • Hacer manualidades
  • Elaborar pulseras
  • Tocar un instrumento musical
  • Leer
  • Practicar un deporte

Además de reducir el tiempo frente a las pantallas, estas actividades ayudan a fortalecer la atención sostenida, la creatividad y la coordinación a cualquier edad.

Las clases también necesitan adaptarse

Jácome, quien lleva 26 años trabajando como docente, reconoce que ha tenido que modificar su forma de enseñar.

Explica que los estudiantes actuales tienen más energía, períodos cortos de atención y preguntas que pueden salir del contenido previsto. La observación de esos intereses le ha permitido adaptar las clases y presentar los temas de una manera más entretenida.

Entre las estrategias que emplea para recuperar la atención están:

  • Pausas activas
  • Cambios en el tono de voz
  • Patrones de palmadas
  • Repetición de canciones utilizadas como rutina

También mantiene una ‘caja de herramientas’ con actividades para quienes terminan primero, como textos, hojas de reciclaje u origami.

Para mantener el interés, recomienda incluir un factor sorpresa, contar historias con imágenes o pictogramas y presentar problemas que los estudiantes deban resolver.

Además, utiliza mensajes positivos al iniciar la clase y realiza adaptaciones para estudiantes que requieren un acompañamiento más cercano.

Más allá de reducir pantallas, Jácome señala que la comunicación familiar es indispensable para desarrollar la atención, como:

  • Conversar
  • Escuchar desacuerdos
  • Encontrar soluciones

Esto exige permanecer presentes.

Fortalecer la concentración no depende de una sola prueba o ejercicio: requiere recuperar espacios en los que niños, jóvenes y adultos puedan realizar una actividad sin saltar inmediatamente hacia otra. (PVC)

Fuente. La HORA

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