El Niño amenaza con encarecer alimentos y golpear la producción en Ecuador

Lluvias intensas, inundaciones, menor producción agrícola y una posible reducción de la generación eléctrica configuran el escenario económico que Ecuador enfrentaría por el fenómeno de El Niño hasta inicios de 2027, con riesgo de nuevas presiones sobre los precios.
Mientras la inflación parecía haber dejado de ser una de las principales preocupaciones económicas del país, un nuevo factor climático amenaza con devolver la presión a los bolsillos de los ecuatorianos. El fenómeno de El Niño ya está activo y podría convertirse en uno de los mayores riesgos para la producción, el abastecimiento y los precios durante los próximos meses.
Un análisis de la Economist Intelligence Unit (EIU) ubica a Ecuador entre los países latinoamericanos más expuestos a los efectos económicos del evento climático. A diferencia de otros episodios que afectan principalmente el crecimiento económico, esta vez el impacto podría sentirse primero en la oferta de bienes esenciales: alimentos, energía y productos pesqueros.
El primer desafío llegará desde el clima. Entre enero y mayo de 2027 se prevén lluvias superiores a los niveles normales, especialmente en la Costa ecuatoriana. Esto aumenta el riesgo de inundaciones y daños en infraestructura estratégica como carreteras, puentes y vías de transporte, elementos clave para movilizar mercancías dentro del país.
Las consecuencias económicas de estas afectaciones suelen extenderse más allá de las zonas directamente impactadas. Cuando una carretera queda inhabilitada o una cadena logística se interrumpe, transportar productos se vuelve más costoso y complejo, elevando los precios que finalmente pagan consumidores y empresas.
Pero el problema no termina allí. Entre junio de 2026 y marzo de 2027, la EIU prevé una disminución de la producción agrícola. Menores cosechas significan una menor disponibilidad de alimentos en el mercado, especialmente de productos frescos que forman parte de la canasta básica de los hogares ecuatorianos.
A ello se suma otro riesgo relevante. Una reducción temporal de la generación eléctrica. Aunque el país ha fortalecido su capacidad energética en los últimos años, cualquier disminución en la oferta de electricidad puede aumentar costos de producción y generar presiones adicionales sobre la actividad económica.
El sector pesquero tampoco quedaría al margen. El calentamiento de las aguas del Pacífico oriental, una de las características más conocidas de El Niño, suele alterar los ecosistemas marinos y reducir la disponibilidad de especies comerciales, afectando tanto la actividad pesquera como las exportaciones vinculadas al sector.
Para el periodista y analista económico independiente Sebastián Angulo, el principal riesgo para Ecuador no radica en una desaceleración generalizada de la economía, sino en un choque de oferta. Es decir, una situación en la que la producción de bienes disminuye mientras la demanda se mantiene relativamente estable.
En ese escenario, menores cosechas, problemas logísticos y una reducción temporal de la generación eléctrica podrían traducirse en aumentos de precios de alimentos y energía. El impacto sería especialmente visible en productos agrícolas y pesqueros, que tienen una alta participación en el gasto cotidiano de los hogares.
La preocupación también alcanza al resto de América Latina. La EIU advierte que un fenómeno más intenso de lo previsto podría convertirse en una nueva fuente de inflación regional, al reducir la oferta agrícola y dificultar el transporte de mercancías en un contexto donde los costos energéticos continúan siendo elevados.
Para Ecuador, la amenaza no está únicamente en la fuerza de las lluvias o en las inundaciones que puedan producirse. El verdadero desafío será evitar que los efectos climáticos terminen trasladándose a los mercados, encareciendo alimentos, energía y otros productos básicos para millones de familias. (JS)
Fuente: La HORA





