Jóvenes en Ecuador: excluidos del empleo y del crédito formal

Solo el 16% de los jóvenes ecuatorianos accede a crédito formal, la mitad del promedio nacional, alerta la Red de Instituciones Financieras de Desarrollo. Esta doble exclusión —sin trabajo formal ni financiamiento— impide que millones de jóvenes mejoren su presente y futuro económico.
El presente y futuro económico de los jóvenes en Ecuador está en riesgo. A pesar de representar una parte fundamental del tejido social y productivo, solo el 16% de los ecuatorianos entre 15 y 30 años accede a crédito formal. Esta cifra es alarmantemente baja si se compara con el promedio nacional de 29%, revelando una doble exclusión que afecta de manera sistemática a esta población: exclusión del sistema laboral formal y del sistema financiero.
“La gente joven es la más excluida del sector financiero. Y no nos olvidemos que allí está el futuro de la economía”, advierte Valeria Llerena, directora ejecutiva de la Red de Instituciones Financieras de Desarrollo (RFD), con respecto a uno de los principales hallazgos del último estudio sobre la Inclusión Financiera en Ecuador.
Más informalidad y más exclusión es menos oportunidades económicas
Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), el 63,5% de los jóvenes con empleo entre 15 y 24 años trabaja en la informalidad. En el grupo de 25 a 34 años, el porcentaje alcanza más de 40%. “Esto genera un círculo vicioso: los jóvenes no encuentran empleo formal, pero tampoco pueden acceder a financiamiento para emprender, consumir o mejorar su calidad de vida. La falta de crédito frena su autonomía económica y limita su capacidad de superar la precariedad”, apuntó Andrea López, economista y emprendedora.
El problema se agrava con un fenómeno en ascenso: la “reexclusión financiera”, que afecta a más de 1,26 millones de personas que antes formaban parte del sistema financiero formal, pero que han quedado fuera por tener mal historial crediticio, deudas en juicio o calificaciones por debajo de los 300 puntos. Entre los más afectados por este fenómeno están, nuevamente, los jóvenes, las mujeres y las personas con ingresos inferiores a $800 mensuales.
Más de 413.000 jóvenes fuera del sistema financiero formal
Entre 2019 y 2024, más de 413.000 jóvenes fueron excluidos del sistema financiero ecuatoriano, un promedio de 189 personas al día. “Imagínense que a los 25 años ya estés fuera del sistema financiero”, señaló Llerena. “¿Qué futuro le podemos garantizar a los emprendedores, a los jóvenes, a las mujeres en esa situación?”, añadió la presidenta ejecutiva del RFD.
A pesar de que el 83% de los adultos en Ecuador ha accedido en algún momento a al menos un producto financiero —principalmente cuentas de ahorro—, solo el 29% logra financiamiento formal. Entre los jóvenes, esa cifra baja al 16% en crédito y 60% en ahorro activo. Esta brecha también se reproduce territorialmente: provincias como Azuay tienen un cajero por cada 787 personas, mientras que en Tungurahua hay uno por cada 4.000. Es decir, si eres un joven en una provincia o región más pequeña tienes menos infraestructura y acceso a servicios financieros.
Ronald Pazos, emprendedor en Napo, explicó que su pequeño negocio se levantó con préstamos de familiares y amigos. “Es complicado que un banco o cooperativa te den dinero para emprender, pero tampoco existen oportunidades para trabajar. La economía de muchos emprendedores es de subsistencia”, explicó.
LA HORA publicó recientemente un análisis donde se devela que el 90,55% de quienes emprenden en Ecuador lo hacen porque no encuentran empleo.
Ecuador reprueba en inclusión financiera sobre todo de jóvenes
En 2023 se firmaron las Estrategias Nacionales de Inclusión y Educación Financiera. Sin embargo, “nos damos cuenta de que eso no está pasando”, lamentó Llerena. “Hay voluntad política, hay estrategias, pero no se están traduciendo en resultados tangibles. Todavía quedan actores por involucrar y mucho por hacer”.
Llerena recordó que la inclusión financiera es un concepto multidimensional. “Tiene siete pilares: acceso, uso, calidad, educación financiera, regulación, protección al usuario y bienestar financiero. El crédito no es solo un número, es una herramienta de desarrollo económico y social”.
Uno de los pocos avances destacados ha sido el cierre de la brecha de acceso entre hombres y mujeres. Sin embargo, el esfuerzo pendiente es incluir a los jóvenes, quienes siguen siendo los más excluidos.
Desde la RFD se plantea acelerar la implementación efectiva de las estrategias nacionales, desarrollar herramientas y productos financieros diferenciados para jóvenes, ampliar la educación financiera desde la escuela, y mejorar la cobertura en zonas rurales.
“Tenemos una deuda pendiente con la juventud ecuatoriana”, concluyó Llerena. “No podemos permitir que la exclusión financiera los condene a vivir fuera del sistema. Si no garantizamos su inclusión, estamos hipotecando el desarrollo del país”. (JS)
Fuente: La Hora





