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El cambio de moneda atrae a compradores colombianos a Tulcán

Las calles céntricas de Tulcán vuelven a llenarse de compradores colombianos, quienes aprovechan el cambio de moneda para adquirir prendas de vestir y otros productos y servicios.

A las 17:00 de un domingo, Tulcán, capital de Carchi, provincia fronteriza con Colombia, aún mantiene su actividad comercial. Cafeterías y locales de venta de ropa reciben la visita de clientes, un panorama que no se veía desde hace varios meses, según comerciantes de la localidad, quienes antes ya cerraban sus puertas a esa hora.

La razón es el aumento de compradores provenientes de diferentes departamentos de Colombia, quienes aprovechan el tipo de cambio entre el dólar y el peso colombiano. Según la Superintendencia Financiera de Colombia, entre el 17 y el 19 de octubre de 2026, la tasa de cambio se ubicó en 3.174 pesos colombianos por cada dólar.

Los alrededores del cementerio de Tulcán, el Centro Comercial Popular y calles principales como la Bolívar y la Sucre lucen llenos de compradores y turistas del vecino país. Los parqueaderos públicos y particulares también registran una alta ocupación de vehículos con placas de Bogotá, Cali o Pasto.

Tulcán se reactiva con compradores colombianos

Tras el fin de la imposición de la tasa de seguridad aduanera impuesta en Ecuador y Colombia entre febrero y mayo de 2026, Tulcán ha vuelto a recibir visitantes colombianos.

La avenida del Cementerio concentra locales comerciales que ofrecen textiles, como chompas, pantalones y ponchos provenientes de Otavalo, en Imbabura.

También han abierto negocios de venta de recuerdos y artesanías con figuras alusivas a las esculturas verdes del cementerio.

En varios locales, las transacciones se realizan en pesos colombianos o dólares. Un imán para la refrigeradora cuesta 8.000 pesos colombianos o dos dólares, explica un vendedor.

Las prendas de vestir también se pueden pagar en ambas monedas. Una chaqueta, por ejemplo, cuesta 38.000 pesos colombianos o aproximadamente 12 dólares.

De acuerdo con datos del Municipio de Tulcán, el Cementerio José María Azael Franco recibe alrededor de 10.000 turistas al mes, en su mayoría provenientes de Colombia.

El cambio de moneda impulsa las ventas

Aunque la tasa de cambio oficial se ubica en 3.174 pesos colombianos por cada dólar, en las calles de Tulcán los cambistas informales entregan entre 3.250 y 3.270 pesos por dólar.

Este movimiento ha contribuido a la reactivación de la economía local. Varios restaurantes, tiendas y centros comerciales atienden hasta pasadas las 20:00, una situación distinta a la registrada entre el 1 de febrero y el 31 de mayo de 2026, cuando Tulcán vivió una temporada crítica porque se frenó el movimiento económico y comercial cuando se dejaron de hacer importaciones desde Colombia.

Alfonso Vásquez, comerciante del Centro Comercial Popular, cuenta que los compradores colombianos llegan en busca de pantalones jeans, blusas y chaquetas. Los clientes regatean los precios y, al final, adquieren las prendas.

Vásquez atiende todos los días, de 09:00 a 18:00. Según comenta, actualmente hay una gran afluencia de compradores colombianos, así como de clientes que llegan desde las zonas rurales.

Comerciantes piden más promoción y control al comercio informal

José Luis Guerrero, comerciante del Centro Comercial Popular, señala que las ventas mejoran por temporadas. Por ejemplo, durante las semanas previas al inicio del año lectivo, el mercado registró un mayor movimiento comercial.

Explica que la afluencia de clientes es irregular. Algunos días reciben decenas de compradores y faltan vendedores para atenderlos, mientras que en otras jornadas el mercado luce desolado, una situación que genera preocupación entre los comerciantes.

A su criterio, el Municipio de Tulcán debería impulsar campañas de comunicación para fortalecer el comercio local y motivar a los propios tulcaneños a consumir y comprar productos de la ciudad.

“Aquí en Tulcán hay gran variedad, en el Centro Comercial Popular hay de todo, pero falta más publicidad”, sostiene.

Guerrero añade que otro inconveniente es el crecimiento del comercio informal. En calles céntricas, como la Sucre, entre Tarqui y Rocafuerte, varios vendedores instalan puestos de artículos y prendas de vestir, lo que genera competencia para quienes mantienen sus negocios dentro de los mercados.

Sin embargo, Tulcán tiene un rostro más optimista, el movimiento comercial se sostiene con la llegada de los colombianos. Ahora los vendedores se preparan para recibir más afluencia en los feriados por el Día de los Difuntos y la época navideña. (MC)

Fuente La Hora

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