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Empresas privadas invierten $900 millones en energía propia, mientras el sistema público arrastra un déficit similar cada año

Mientras las empresas han comprometido $900 millones en generación propia desde 2024, el déficit tarifario y las pérdidas de energía le cuestan al sistema público unos $900 millones anuales.

Mientras las empresas privadas del país destinan cientos de millones de dólares a producir su propia energía para protegerse de los apagones, el sistema eléctrico público arrastra un agujero financiero cercano a los $900 millones anuales. Eso limita su capacidad para invertir y mantener la infraestructura.

La cifra reúne dos problemas diferentes, pero relacionados. Por un lado, la Cámara de Industrias y Producción (CIP) cifra en alrededor de $900 millones la inversión privada en autogeneración desde 2024. Por otro lado, Rodrigo Gómez de la Torre, presidente del Comité Empresarial Ecuatoriano (CEE), estima que el déficit tarifario y las pérdidas de energía no reconocidas representan una brecha de magnitud similar cada año.

“Estamos hablando de $900 millones que están en alguna parte”, resumió Gómez de la Torre al referirse a los recursos que, a su juicio, podrían contribuir a financiar nuevas inversiones eléctricas.

El sistema eléctrico ecuatoriano pierde $600 millones por el déficit tarifario

El primer componente del agujero financiero es el déficit tarifario. Según los costos aprobados por la Agencia de Regulación y Control de Electricidad (Arconel) para 2026, el sistema eléctrico nacional opera con un déficit de aproximadamente $598 millones.

En términos sencillos, producir, transmitir y distribuir electricidad cuesta más de lo que se recauda mediante las tarifas vigentes. Arconel calcula que los costos del servicio alcanzan $3.477 millones, frente a una facturación estimada de $2.849 millones.

La diferencia reduce los recursos disponibles para que las empresas eléctricas realicen nuevas inversiones, mantengan las centrales de generación y reparen o amplíen las redes de transmisión y distribución.

Gómez de la Torre sostiene que esos $600 millones son necesarios para financiar nuevas inversiones. Agrega que el sector industrial ya no recibe el subsidio tarifario que se mantiene para los hogares, por lo que considera necesario revisar cómo se financia el servicio eléctrico.

El problema es que, sin una fuente de financiamiento suficiente para cubrir la diferencia entre costos e ingresos, el sistema pierde capacidad para reponer equipos, ampliar infraestructura y prepararse para futuros períodos de estiaje.

Las pérdidas de energía añaden otros $300 millones al hueco financiero del sistema eléctrico en Ecuador

El segundo componente son las pérdidas negras, es decir, la electricidad que se pierde o no se factura dentro del sistema de distribución. Estas pérdidas pueden tener causas técnicas, como las fugas de energía en las redes, o comerciales, como conexiones ilegales, errores de medición y consumos que no se cobran.

Según Gómez de la Torre, en el cálculo tarifario se reconoce un promedio nacional de pérdidas de alrededor del 10,55%. Sin embargo, al observar las pérdidas totales de energía, la proporción se acerca al 21%.

Fuente: La Hora

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