¿Por qué Ecuador puede convertirse en el segundo productor mundial de cacao?

El cambio climático sacude al mercado mundial del cacao y abre una ventana histórica para Ecuador, que acelera su producción, gana espacio frente a África Occidental y se perfila como uno de los grandes beneficiarios del nuevo orden global del chocolate.
Ecuador se perfila como uno de los principales ganadores del reordenamiento del mercado global del cacao provocado por el cambio climático, según un reportaje de Bloomberg emitido en el programa Wall Street Week.
La combinación de eventos climáticos extremos, enfermedades agrícolas y sistemas productivos vulnerables en África Occidental, región que concentra cerca del 70 % de la producción mundial, desató desde 2024 una escasez histórica que llevó el precio del cacao a superar los $12.000 por tonelada, un nivel sin precedentes.
Este shock de oferta no solo tensionó a la industria global del chocolate, sino que también abrió espacio para nuevos proveedores capaces de responder con volumen, calidad y mayor resiliencia climática. En ese escenario, Ecuador aparece como uno de los países mejor posicionados para capitalizar el cambio.
Cacao ecuatoriano: expansión acelerada y salto en el ranking global
Bloomberg destaca que Ecuador está acelerando su expansión productiva con un objetivo ambicioso: alcanzar las 800.000 toneladas de cacao hacia 2030, más del doble de lo producido en 2023. De cumplirse esa proyección, el país podría superar a Ghana y convertirse en el segundo mayor productor mundial, solo por detrás de Costa de Marfil.
A diferencia de otros orígenes emergentes, Ecuador no solo compite por volumen. Su fortaleza radica en la combinación de crecimiento productivo con una reputación consolidada de calidad, especialmente en cacao fino y de aroma, lo que le ha permitido abastecer mercados exigentes en Europa, Estados Unidos y Asia, justo cuando la oferta africana enfrenta mayores restricciones.
El reportaje subraya que parte del avance ecuatoriano se explica por mejoras en genética agrícola, en particular por la expansión de la variedad CCN-51, caracterizada por mayores rendimientos y mejor resistencia frente a enfermedades. A esto se suman prácticas agroforestales, que integran el cacao con otros cultivos y árboles, reduciendo riesgos climáticos y sanitarios en comparación con el monocultivo predominante en África Occidental.
Este enfoque no solo mejora la productividad, sino que también aporta mayor estabilidad frente a choques externos, en un contexto en el que el cambio climático vuelve cada vez más inciertos los ciclos agrícolas tradicionales.
No obstante, Bloomberg advierte que Ecuador no está exento de riesgos. Productores locales reconocen que los patrones climáticos también están cambiando en el país, con estaciones menos previsibles y eventos extremos más frecuentes, lo que obliga a incrementar la inversión en investigación, innovación y adaptación para sostener el crecimiento en el tiempo.
Cacao ecuatoriano crece de la mano de la industria global del chocolate
El auge del cacao ecuatoriano también se conecta directamente con la transformación de la industria del chocolate. Empresas como Blue Stripes, fundada por el reconocido chocolatero Oded Brenner, han apostado por cacao de origen ecuatoriano no solo por su calidad, sino por la posibilidad de aprovechar integralmente el fruto, más allá del grano, en un contexto de escasez global.
Esta demanda se ve reforzada por una tendencia estructural: el crecimiento de la clase media en economías emergentes, que impulsa el consumo de chocolate a nivel mundial y aumenta la presión sobre una oferta cada vez más limitada por factores climáticos.
Para el periodista y analista económico independiente Sebastián Angulo, el momento que atraviesa el sector cacaotero ecuatoriano va más allá de un buen ciclo de precios.
“El cacao se consolida como un activo estratégico para Ecuador en un mundo más expuesto a choques climáticos. La posibilidad de convertirse en el segundo productor global no solo implica mayores exportaciones, sino también una oportunidad para subir en la cadena de valor, atraer inversión vinculada a la industria del chocolate y posicionar al país como proveedor clave en un mercado cada vez más escaso y volátil. El desafío será sostener este crecimiento sin perder resiliencia frente al mismo riesgo climático que hoy juega a su favor”, señaló. (JS)
Fuente: La Hora





