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Ecuador cerrará 2026 con el equivalente a menos del 1% de su gasto en la caja: solo $275 millones de liquidez

El Estado terminaría el año prácticamente sin colchón financiero, presionado por un alto déficit y pagos del servicio de la deuda que superarán los $18.000 millones.

El cierre proyectado de $275 millones en la caja al cierre de 2026 no es casual ni puntual. Es el resultado de un sistema fiscal que opera bajo presión constante, donde los ingresos no alcanzan, la deuda absorbe recursos y el financiamiento se vuelve indispensable para sobrevivir.

La caja, en términos simples, el dinero disponible que tiene el Estado en un momento dado para pagar sus obligaciones inmediatas. Es como la cuenta corriente de una persona o empresa: ahí están los recursos líquidos para cubrir gastos del día a día.

En 2026, la caja inició en $308 millones, pero, según el plan financiero elaborado por el Gobierno de Daniel Noboa, llegará al cierre de diciembre con el equivalente al 1% del gasto total, o los $275 millones mencionados anteriormente. Aunque la diferencia parece pequeña, el problema es profundo:

  1. No hay acumulación de ahorro: El Estado no logra fortalecer su liquidez, sino que la reduce, pese a todo el financiamiento que recibe.
  2. Se evidencia que los ingresos no alcanzan: Si incluso con deuda y ajustes la caja cae, significa que el flujo de ingresos es insuficiente frente a las obligaciones.
  3. Se reduce el margen de maniobra: Menos caja implica menos capacidad de reacción ante:
    • Caídas de ingresos.
    • Retrasos en financiamiento.
    • Emergencias.

    4. Aumenta el riesgo de atrasos: Con una caja tan limitada, cualquier desajuste puede provocar:

    • Pagos tardíos a proveedores.
    • Retrasos a gobiernos locales.
    • Incumplimientos con la seguridad social.
    • 5. Mayor dependencia del endeudamiento: Si la caja no crece, el Estado depende aún más de conseguir deuda para seguir operando.

      La caja cumple una función clave: garantizar que el Estado pueda pagar a tiempo.

      Es el ‘colchón’ que permite:

      • Cubrir gastos cuando los ingresos no llegan en el momento esperado.
      • Evitar atrasos en pagos.
      • Enfrentar emergencias o imprevistos.
      • Dar estabilidad y confianza a la economía.
      • En otras palabras, una caja saludable permite que el Estado funcione sin sobresaltos.

        Ecuador: un Estado que gasta más de lo que tiene

        El punto de partida es un desequilibrio estructural en 2026:

        • Ingresos: $24.943 millones.
        • Gastos: $ 28.620 millones.
        • Déficit: $-3.677 millones.
        • Es decir, incluso antes de pagar deuda, al Estado ya le faltan casi $3.700 millones. Y ese hueco no es menor: equivale a más del doble de toda la inversión pública ($1.227 millones) o a casi un tercio del gasto en sueldos ($10.170 millones).

          El servicio de deuda pública se lleva el oxígeno fiscal en Ecuador

          Pero el verdadero golpe a la caja viene después. En 2026, Ecuador debe pagar:

          • $14.381 millones en amortizaciones o vencimientos.
          • $4.341 millones en intereses.

          En total, más de $18.700 millones vinculados al servicio de la deuda.

          Esto significa que:

          • Se destina casi tres de cada cuatro dólares de ingresos solo a deuda.
          • Se paga más en intereses que en inversión pública.
          • La amortización equivale a más de 11 veces el presupuesto de inversión.

          Además, dentro de estas obligaciones hay presiones inmediatas:

          • Bonos internos: $4.702 millones.
          • Deuda externa: $3.951 millones.
          • CETES/Notas: $2.166 millones.
          • Devoluciones de convenios de liquidez: $1.600 millones.
          • Pagos atrasados: $1.360 millones.

          Es un calendario de pagos que deja poco margen para cualquier otra prioridad.

          Sin deuda nueva, la caja simplemente no alcanza en Ecuador

          Para cubrir ese déficit más la carga de deuda, el Estado necesita conseguir $18.095 millones en financiamiento distribuidos en:

          • $7.400 millones de deuda interna.
          • $4.989 millones de deuda externa.
          • $2.566 millones en CETES.
          • $1.900 millones en convenios de liquidez.
          • $1.170 millones en nuevas cuentas por pagar o atrasos.

          Esto revela algo clave. El Estado no solo se endeuda para invertir, sino para pagar gastos corrientes, deuda pasada y mantener operativa la caja.

          En otras palabras, según Andrés Rodríguez, economista, funciona como una economía “al día”, donde el flujo de financiamiento es tan importante como los ingresos.

          Una caja mínima frente a un gasto público creciente en Ecuador

          El resultado de toda esta dinámica es una caja extremadamente reducida:

          • Saldo inicial: $308 millones.
          • Saldo final: $275 millones .

          Esto frente a:

          • $28.620 millones de gasto anual.
          • $14.381 millones en pagos de deuda.

          Es decir, el Estado termina el año con liquidez equivalente a menos del 1% del gasto total.

          El propio plan financiero del Gobierno de Noboa advierte que el margen es tan estrecho que pequeños cambios pueden generar un problema inmediato:

          • Si los ingresos caen apenas 1%, la caja pierde $60 millones
          • Si el financiamiento externo falla y solo llega el 95%, la caja cae a –$200 millones

          Esto implica que el país podría cerrar el año sin liquidez suficiente para cubrir sus obligaciones inmediatas. (JS)

        • Fuente: La Hora
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