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Jornada laboral flexible en Ecuador: sectores que podrían generar más empleo formal

La nueva jornada laboral flexible de hasta 10 horas diarias aprobada en Ecuador beneficiaría a sectores como turismo, comercio, agricultura y construcción, que concentran la mayor parte del empleo del país.

La publicación del Acuerdo Ministerial MDT-2026-059, que permite redistribuir las 40 horas semanales en jornadas de hasta 10 horas diarias, abre un nuevo capítulo en el debate sobre el futuro del trabajo en Ecuador.

El objetivo del Gobierno de Daniel Noboa es introducir más flexibilidad en la organización del tiempo laboral, una tendencia que en distintos países ha buscado mejorar la productividad y ampliar la formalización del empleo.

El ministro de Trabajo, Harold Burbano, ha sido claro: el acuerdo ministerial es una herramienta transitoria para evaluar si la redistribución de las 40 horas semanales puede mejorar la formalización y dinamizar la economía sin reducir derechos.

Burbano insiste en que el acuerdo no modifica el Código de Trabajo ni introduce trabajo por horas

El Gobierno lo ve como un plan piloto, o como un globo de ensayo, para generar evidencia antes de proponer una reforma integral a la normativa laboral.

“El objetivo es medir resultados reales en empleabilidad y productividad”, señaló el Ministro, quien reconoció que cualquier cambio estructural requerirá consenso y eventualmente un trámite legislativo.

La experiencia internacional sugiere que los resultados dependen de cómo se aplique la medida y de los sectores donde se implemente. Pero también muestra que los cambios en la organización del tiempo de trabajo pueden generar ganancias de productividad, reducción de costos empresariales e incluso más contrataciones cuando se adaptan a las necesidades reales de cada actividad.

Sectores económicos donde el impacto de la jornada flexible puede ser mayor en Ecuador

La estructura del mercado laboral ecuatoriano explica por qué la jornada flexible podría tener un impacto significativo.

Según cifras recientes del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), el sector servicios concentra el 56,28% del empleo formal del país, con 1,64 millones de trabajadores afiliados. Esto incluye los más de 500.000 trabajadores que genera el sector turístico.

Luego le sigue el comercio con 535.706 empleos (18,38%), la industria manufacturera con 368.879, y la agricultura con cerca de 249.543 afiliados.

Muchos de estos sectores comparten una característica: su demanda de trabajo es irregular o estacional, lo que hace más útil una distribución flexible de la jornada.

Entre las actividades que más podrían beneficiarse destacan:

  1. Turismo, restaurantes y hoteles. La demanda en el turismo suele concentrarse en fines de semana, feriados y temporadas altas. En estos casos, la posibilidad de concentrar horas en determinados días permite que las empresas ajusten mejor sus plantillas.
    Esto puede ser clave en destinos turísticos como:
    • Quito y Cuenca.
    • Galápagos.
     Zonas costeras como Manabí y Santa Elena.
    Además, jornadas comprimidas de cuatro días laborales podrían incentivar el turismo interno, al permitir más días libres consecutivos.
  2. Comercio y retail. El comercio es el segundo gran generador de empleo formal en el país. En este sector, la demanda suele variar según:
    • Promociones y campañas comerciales.
    • Temporadas como Navidad o regreso a clases.
    • Horarios de mayor afluencia de clientes.
    La redistribución de horas permite que los negocios concentren personal en horas pico, reduciendo costos en momentos de baja demanda.
  3. Agricultura y agroexportación. En actividades agrícolas, el trabajo depende de:
    • Ciclos de cosecha.
    • Condiciones climáticas.
    • Pedidos de exportación.
    En Ecuador, el sector agrícola es uno de los que más empleo formal ha ganado en los últimos años, con incrementos superiores al 4% en algunos periodos recientes.
    “La flexibilidad laboral puede ayudar a las empresas agrícolas a adaptarse a los picos de trabajo durante las cosechas, evitando interrupciones en la producción”, apuntó Carlos Robles, economista y empresario.
  4. Construcción. La construcción también funciona por etapas intensivas de trabajo. Durante ciertas fases de un proyecto, como fundiciones, acabados o instalaciones, es común concentrar más horas laborales.
    Con jornadas más largas en determinados días, las empresas pueden acelerar cronogramas y reducir costos logísticos, especialmente en proyectos inmobiliarios o infraestructura.
  5. Minería y actividades extractivas. Las operaciones mineras suelen trabajar con turnos extendidos y descansos acumulados, sobre todo en zonas alejadas de centros urbanos. En estos casos, la reorganización de las horas de trabajo puede mejorar la logística de transporte y rotación del personal.
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