Noticias

Cada 3,6 años en crisis: el patrón que mantiene estancada a la economía ecuatoriana

Ecuador repite un ciclo económico que se ha vuelto casi predecible: caídas profundas, recuperaciones breves y un nuevo retroceso cada 3,6 años. La advertencia es clara: sin cambios estructurales, el país se encamina a otra recesión entre 2027 y 2028.

La economía ecuatoriana no avanza en línea recta ni consolida un crecimiento sostenido. Avanza en ondas: cae, se recupera parcialmente y vuelve a caer. Así lo demuestra el comportamiento económico desde la dolarización, donde, en promedio, el país enfrenta un periodo de decrecimiento significativo cada 3,6 años. Para Julio José Prado, exministro de Producción y expresidente de la Asociación de Bancos Privados (Asobanca), este patrón es el reflejo de un modelo agotado y de decisiones que no atacan los problemas estructurales.

Ecuador se acostumbró a la crisis: empresas que resisten, pero no avanzan

Desde el año 2000, Ecuador vive una secuencia recurrente de crisis económicas. Cada una es más profunda y cada recuperación más intensa, pero también más corta e insostenible.

“El país vive permanentemente entre la crisis y la subsistencia”, señala Prado. Las empresas operan en modo resistencia, no en modo crecimiento. Son resilientes, sí, pero no competitivas. Y esa diferencia es clave.

Durante 2024 volvió a repetirse una palabra habitual en tiempos difíciles: resiliencia. Pero Prado lanza una advertencia incómoda. La resiliencia funciona cuando las crisis son esporádicas; cuando son permanentes, se convierte en complacencia.

“Nos adaptamos a la volatilidad y dejamos de intentar crecer. Ya no planificamos a largo plazo, apenas al siguiente trimestre”, afirma. Las empresas ecuatorianas luchan más que sus pares regionales, pero avanzan menos, atrapadas en un entorno de incertidumbre constante.

El resultado es una economía cortoplacista, donde el objetivo ya no es competir ni expandirse, sino simplemente aguantar. Y mientras esa lógica no cambie, Ecuador seguirá atrapado en el mismo ciclo, repitiendo crisis con distintos nombres, pero con las mismas consecuencias.
Intertítulo

Recesiones pasadas: choques externos que golpearon a una economía ecuatoriana frágil

Hasta hace poco, las grandes caídas tenían un origen externo claro

  • 2008, la crisis financiera global.
  • 2015, el colapso del precio del petróleo y un dólar extremadamente fuerte.
  • 2020, la pandemia de covid-19.

En esos episodios, Ecuador fue golpeado desde fuera. Pero 2024 marca un punto de quiebre.

2024: crisis económica hecha en casa

Por primera vez en 15 años, la economía entra en dificultades por factores exclusivamente internos. Según Prado, hay tres detonantes claros que no deberían repetirse:

  • Apagones que paralizan producción y comercio.
  • Inseguridad, un problema estructural que eleva costos y desalienta la inversión.
  • Impuestos que aumentan la carga sobre un sector productivo ya debilitado.

Esta combinación genera incertidumbre, frena decisiones de inversión y erosiona la confianza, el insumo más escaso en la economía ecuatoriana.

El gasto público ya no alcanza para que la economía ecuatoriana crezca

Antes de 2015, el crecimiento tenía una base clara, aunque frágil:

  • Alto gasto público.
  • Endeudamiento externo.
  • Grandes proyectos financiados con deuda.

Ese modelo permitió expandir la economía, pero era insostenible. Tras su colapso, de la mano de la terminación del segundo boom petrolero, lo que vino no fue un nuevo motor de crecimiento, sino simples rebotes.

Desde 2015, de acuerdo con Andrés Rodríguez, economista, Ecuador no crece estructuralmente. Sobrevive gracias al consumo, las remesas y las exportaciones, mientras la inversión privada sigue siendo débil y el aparato productivo permanece vulnerable.

¿Podemos evitar que la economía ecuatoriana caiga otra vez entre 2027 y 2028?

La historia reciente es clara: la próxima caída económica ocurriría entre 2027 y 2028. Para Prado, la pregunta central no es técnica, sino estratégica: ¿Vamos a esperar otro choque o vamos a anticiparnos?

Salir de esta lógica de caída–rebote–caída requiere reformas profundas, pero también decisiones claras en el corto plazo. Entre 2026 y 2027, Prado identifica varias acciones clave:

  • Impuestos: no subir tasas y ampliar la base tributaria sin asfixiar la economía.
  • Inversión privada: reglas claras y ejecutables para contratos de inversión, zonas francas y Alianzas Público Privadas (APP).
  • Minería: seguridad física y jurídica real para atraer capital de largo plazo.
  • Petróleo: transformar Petroecuador y aumentar la producción con eficiencia.
  • Energía: contratación pública eficiente y esquemas público-privados para evitar nuevos apagones, con un comité permanente de crisis.
  • Comercio exterior: activar acuerdos ya firmados con Corea del Sur y Canadá, avanzar hacia Asia y la Unión Europea y evitar conflictos regionales vía aranceles.
  • Inversión pública: menos cantidad y más calidad, enfocada en productividad, infraestructura bien financiada y ejecutada, aprovechando un riesgo país más bajo. (JS)
  • Fuente: El  Telégrafo
Mostrar más

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba
Cerrar
Cerrar
Hola envíanos tu mensaje